Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 19 Mayo, 2015

Jeaustin Campos desea quedarse.
Óscar Ramírez deshoja la margarita.
Odir Jacques no sabe ni lo que sigue.
Johnny Chávez es nuevo técnico del Santos de Guápiles.
César Eduardo Méndez cantó viajera por su propia cuenta.
Historias, novelas, especulaciones, noticias de los técnicos involucrados en los clubes semifinalistas.
La posición de la dirigencia del Saprissa es difícil de comprender, a menos que no les agrade la personalidad de su entrenador. Si hablamos solo de fútbol y no del carácter de una persona, la continuidad de Jeaustin no amerita medio minuto de duda. Saprissa tiene en sus filas a un vencedor, a un ganador, a un campeón respaldado por decenas de logros y triunfos. Si de fútbol se trata, Campos debió ser renovado un minuto después de la semifinal con la Liga.
Pero, la dirigencia del Monstruo no puso el huevo y alargó el evento; enfrió la decisión y ahora reina la incertidumbre en su plano doméstico. Si no renuevan a Jeaustin, la razón es solo una: no les gusta su comportamiento y punto.
Nada que ver con fútbol.
Óscar Ramírez manifestó que terminado el Verano, se sienta en las dos mesas: la de su club y la de la Federación. Como eventual asistente técnico de Paulo César Wanchope, el Machillo le pedirá a la dirigencia de la Tricolor que le marque la ruta. ¿Qué es lo que quieren de él y cuánto pagan por hacerlo?
En la otra acera, la dirigencia manuda anhela que el León campeonice, para que de nuevo el Mundial de Clubes y la Liga de Campeones de Concacaf atraigan el interés de su técnico, obsesionado en ganar esta última y competir en la primera. Esta noche se juega la primera parte de ese sueño.
Si Alajuelense campeoniza, aumenta mucho la posibilidad de que Ramírez siga como técnico del equipo. Eso sí, su señora esposa tendrá que bajar la porción de chicharrones que le sirve al belemita, para bajar estómago y presiones. Si Herediano campeoniza, es casi un hecho de que don Óscar se traslada al proyecto Gol y “el Sheriff” Javier Delgado regresa a casa.
A Odir Jacques le da lo mismo si se queda o sigue; este hombre aprendió a vivir sin presiones en un entorno abismalmente cargado de presión. Una lora, nieta de la de Badú y unos cuatro pericos alegran el entorno de este gentil tico brasileño, sin ningún problema para devolverse a su residencia en Rohrmoser apenas termina la fiesta.
César Eduardo Méndez espera ofertas.

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