Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 26 Marzo, 2015

Qué desagradable nos resultó escuchar al capitán de la Selección Nacional, Bryan Ruiz, a su llegada al país, descalificar el trabajo de Jorge Luis Pinto que se coronó con el más rotundo de los éxitos en el Mundial de Brasil.
Palabras más, palabras menos, al ser interrogado por el nuevo proceso que lidera Paulo César Wanchope en el cuerpo técnico, Ruiz se mostró satisfecho y feliz y auguró éxitos porque “el nuevo técnico fue futbolista, credencial que no tenía el anterior”.
Esa misma noche que habló Bryan en la terminal área, un dirigente de la Federación de Fútbol en Canal 7, se llenó la boca insistiendo de manera algo sospechosa del ambiente de unión y camaradería que se palpa hoy a lo interno de la Tricolor en un entorno feliz tipo Casita de la Pradera, dado que el monstruo está ausente. Se fue el malo de la película y es obligación de quienes lo echaron, seguir hablando de amor y paz para sostener el argumento.
No nos agradan las manifestaciones de Bryan Ruiz, porque en la otra acera, Jorge Luis Pinto se ha comportado como todo un caballero y no ha ventilado públicamente su rechazo, reproche o amargura por lo sucedido al final de su camino en el seleccionado nacional. El colombiano en diferentes entrevistas jamás ha personalizado ni señalado a nadie sobre lo acontecido a lo interno del grupo y que terminó con la relación laboral rota.
Las palabras del capitán de la Tricolor reflejan un malestar, un rechazo y un enojo hacia su anterior entrenador, pero ninguno de los futbolistas que se molestaron por el trato de Pinto hacia ellos, denunció públicamente lo que en verdad sucedió en Brasil. Todos generalizaron; nadie personalizó, al mejor estilo tico. Hoy, Ruiz descalifica a Pinto porque no jugó al fútbol como Wanchope y esto es de baja ralea.
Esta noche dirige a la Selección Nacional Paulo Wanchope en su primer compromiso como técnico titular; veremos cómo se comporta la zona de retaguardia tras las ausencias de Gamboa, González, Umaña y Oviedo.
Veremos cómo les va a los posibles sustitutos de Cristian Bolaños en la cintura: Venegas, Aguilar, Deiver Vega y veremos de nuevo a Álvaro Saborío comandar el ataque tricolor tras su lamentable ausencia en Brasil.
Personalmente y como admirador que he sido de la trayectoria de Ramón Díaz como jugador y luego técnico, será atractivo analizar su trabajo también como debutante al frente de la selección de Paraguay. Recordemos que “El Pelado” no contó con la bendición del obispo guaraní, José Luis Chilavert, atento al menor traspié para descalificarlo.

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