Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Martes 3 Marzo, 2015

Cuando en una serie corta de ida y vuelta, como es el caso de los cuartos de final de la Liga de Campeones de Concacaf, un equipo en el juego de ida recibe un resultado muy adverso, el técnico de turno y sus jugadores buscan una excusa partida por la mitad.
Vamos a poner de ejemplo al Saprissa, por ser un caso que nos atañe y es el más reciente, pero igual sucedería con cualquier otro equipo nacional o extranjero.
Dicen los morados: “Si ellos nos metieron tres aquí, por qué no podemos nosotros meterles tres allá”.
Y claro que pueden. En cualquier juego de fútbol un equipo puede meter tres goles o más y sucede a cada rato. Lo que no se toma en cuenta a la hora de dar este mensaje tan positivo es al equipo contrario.
Saprissa puede meterle tres al América en el Estadio Azteca, pero... ¿qué pasa con el América?
Saprissa no va a jugar solo y ese es el dilema que tienen todos los equipos del mundo, cuando en serie corta reciben un marcador alto y adverso en la ida. Pero de esto no hablan los técnicos.
Estamos de acuerdo con Jeaustin Campos en parte de su manifiesto. Nadie debe darse por derrotado o eliminado de antemano. Cuando expresó que se arranca la S de su pecho el día que de por perdida una serie sin terminarla, le aplaudimos la oración y el gesto. Pero, su segundo grito de guerra fue meramente motivacional.
“Si alguno de mis jugadores no cree que podemos darle vuelta al resultado en México, que no se trepe al avión”. Esta frase sí es puro paquete; es un discurso populista.
La verdad que no nos imaginamos al director técnico del D.C. United, Ben Olsen, motivando a sus discípulos exhortándolos a que si no creen que pueden derrotar a la Liga por más de tres goles, no se suban al bus que los transporta al estadio Robert Kennedy.
Nuestro criterio es que el discurso más honesto que podrían dar los entrenadores, después de recibir un resultado abultado en contra en series cortas de ida y vuelta, es reconocer lo complicado que se presenta el juego de vuelta, tanto por el resultado del primer partido, como el poderío del contrario.
Jeaustin debería decir: “Tenemos capacidad para meter tres goles al América; el problema es cómo evitar que ellos también anoten, porque si nos metieron tres de visita, probablemente volverán a anotar en su patio. La serie está muy complicada y se nos puso cuesta arriba, pero vamos con todo”. Algo así, más coherente, más real, más lógico.

[email protected]