Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 12 Febrero, 2015

Comentemos dos reacciones muy distintas ante eventuales actos de corrupción.
La Asociación de Fútbol de Japón destituyó “sin mucho mate”, al mexicano Javier Aguirre como técnico de la Selección Nacional, imputado por un tribunal español por el supuesto amaño de un partido de la liga española.
“El Vasco” es uno de los 42 querellados por el supuesto amaño de un juego entre Levante y Zaragoza donde la Fiscalía asegura que los segundos dieron dinero a los jugadores del Levante por dejarse ganar y así evitar el descenso a la segunda división. Zaragoza ganó 2-1 y mantuvo la categoría.
Fue suficiente esta duda, el sembrar la incertidumbre, el dejar abiertas interrogantes, para que la dirigencia japonesa actuara de inmediato, fieles a su cultura milenaria y le cortaran la cabeza a don Javier sin tener sentencia en contra.
En las culturas latinas, como la costarricense o la italiana, se reacciona diferente; es muy difícil que el corrupto reciba sanción, máxime si es poderoso económicamente o figura pública.
El pasado lunes, el seleccionador nacional italiano, Antonio Conte fue acusado por la fiscalía de Cremona, de cometer fraude deportivo cuando era entrenador del Siena en 2011 y  podrá enfrentarse a un proceso judicial a finales de este año.
La imagen del extécnico de Juventus se ve salpicada de nuevo por un presunto escándalo de arreglo de partidos en el calcio que investiga la justicia italiana.
Conte ya fue sancionado en primera y segunda instancia a 10 meses de inhabilitación, castigo rebajado por el Tribunal de Arbitraje Italiano a cuatro meses (al mejor estilo tico), lo que permitió a don Antonio cumplir la corta sanción, incorporarse como técnico de la “Vieja Señora” y conquistar el “scudetto” de 2012.
Esta primera sanción a Conte fue por una denuncia de que amañó el resultado de un partido del Siena en la campaña 2011-12.
No tengan la mínima duda de que si Antonio Conte hubiera sido técnico de Japón, le cortan la “jupa” por menos que esto, como le sucedió al “Vasco” y al “verre”, si Javier Aguirre trabajara en Italia, seguiría al frente de la “azurra” sin el mínimo problema, pues sus castigos, multas, juicios,  sentencias en contra y demás yerbas, los dirigentes de sangre latina y de culturas enamoradas de la impunidad las dejarían pasar, como se estiló con las risibles demandas que se le interponen al “Cavaliere” Silvio Berlusconi por acostarse con güilas y que no terminan en nada.

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