Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 19 Diciembre, 2014

Nunca se nos va a olvidar aquella noche.
El estadio Eladio Rosabal Cordero a reventar.
Cartaginés con Javier Delgado como director técnico se presenta con una ventaja de dos goles.
Todo apunta a que los brumosos finalmente conquistarán el ansiado título que se les niega desde hace más de 50 años.
Marvin Solano dirige a un equipo que hizo de la ofensiva su mejor argumento durante el desarrollo del torneo.
Nos acomodamos en las gradas, en el sector de prensa, al frente del área que van a defender los visitantes.
Se respira un entorno totalmente rojiamarillo y en nuestro interior, como periodistas sin vela en el asunto, nos entra una seguridad de que el Team le va a dar vuelta a la tortilla.
Olfateo que casi igual piensa una inmensa mayoría dentro y fuera del coliseo.
Arranca el partido y no pasan muchos minutos para que se combinen una serie de situaciones dentro de la cancha que ponen al Herediano de cara al título: goles tempraneros y la expulsión del capitán cartago, José Villalobos Chang.
Drama en la Vieja Metrópoli.
A punto el Team de levantar la Copa, Andrés Lezcano se inventó un gol rarísimo en el epílogo que obligó a los tiempos extras. Cartaginés sostuvo la paridad con hidalguía pues jugó en inferioridad numérica. La final fue a penales, Randall Alvarado erró su disparo y Herediano fue campeón.
Escribimos a título personal: ¿de acuerdo?
¿Por qué, si la ventaja con la que se presenta el Saprissa al Rosabal Cordero este sábado, es idéntica a la del Cartaginés en aquella noche, no se nos ocurre ni por asomo que vaya a ocurrir lo mismo?
Podríamos dar una respuesta irrespetuosa y decir que Saprissa no es Cartaginés, pero el tema no va por ahí. Los brumosos merecen absoluto respeto.
Nos parece que esa final señalada entre Herediano y Cartaginés, no se podrá repetir porque Cartaginés no tenía en aquel momento, la calidad en delantera que tiene hoy el Saprissa.
El punto más fuerte del Saprissa hoy es su línea de metralla y Jafet Soto sabe muy bien que tiene que apurarse para descontar el par de goles de desventaja, pero, para ir a buscarlos, deberá planificar un trabajo en retaguardia de cero errores y esto es sumamente difícil, ante la clase individual de los atacantes morados.
Marvin Solano se le fue encima al Cartaginés y rapidito se sacudió la desventaja; Jafet Soto no podrá hacer lo mismo porque sus discípulos tendrán que atacar con ojos en la nuca, de lo contrario, Saprissa anota y apague y vámonos.

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