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Martes, 18 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 04 diciembre, 2014


Sobreviviendo a un mar de críticas y cuestionamientos, incluyendo las nuestras, Óscar Ramírez logró construir el equipo tácticamente más poderoso del país en muchos años, lo que no significa que sea el mejor: Liga Deportiva Alajuelense.
Cualquier aficionado con un conocimiento mínimo de fútbol, que se siente en un estadio y analice con detenimiento cómo se para esta Liga, cómo se repliega para defender y se junta para atacar, la va a hallar sobrada tácticamente para nuestro campeonato.
Desde luego que no la hace invencible ni mucho menos: Belén, Herediano y Saprissa la derrotaron en el Invierno, pero cuesta doblegar a un equipo muy bien trabajado durante varios campeonatos, competencias en que el Machillo escuchó críticas por prudente y cuidadoso y por no golear cuando se supone, podía hacerlo. Se taparon bocas con títulos, pero “la jodedera” siguió.
Cuando un equipo juega como el Alajuelense, el contar con ventaja deportiva es favorable; de hecho, varias de las últimas coronas se instalaron en las vitrinas del club gracias a ella.
Entonces, el discurso de Jeaustin Campos de que esa ventaja desaparece, después de que Saprissa meta el primer gol, no es cierta, salvo que el campeón nacional pueda sostener la mínima ventaja en los dos juegos, porque si le empatan, pierde.
El Machillo va a jugar en su salsa, pero su colega de enfrente gusta también de estos calientes desafíos y sabe ganarlos. Jeaustin Campos es un ganador de clásicos.
Queda claro y se han escrito y dicho miles de palabras sobre el tema, que Saprissa tiene que meter goles si desea revalidar el título y siendo anfitrión esta noche, es en este juego donde debe mover los cordeles a Patrick Pemberton.
El Alajuelense no necesita anotar y puede ser campeón con dos empates en blanco, de manera que el Monstruo buscará un gol tempranero que le aliviane la carga, como el que le hizo empezando el juego al Sporting de Kansas City al que terminó eliminando, mientras que el León hará su usual recorrido, midiendo al rival, esperándolo, controlándolo, agazapado, buscando el zarpazo por los costados con Johan Condega y Álvaro Sánchez, en fin, un clásico que despierta pasiones.
A la hora de la verdad puede presentar una confrontación soporífera (que le agrada al Macho) o superemotiva como el no muy lejano 4-4, cuando Ronald González desafió al Machillo con un fútbol alegre y ofensivo, que obligó a la nómina eriza a archivar el esquema y lanzarse a los cordeles del rival.

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