Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 14 Noviembre, 2014

Uruguay y Costa Rica jugaron ayer dos partidos, uno amistoso en el primer tiempo y otro de Mundial en la segunda parte.
Si bien hubo entrega de los actores desde el pitazo inicial, el 0-0 que se hacía grande en la pizarra del mítico Estadio Centenario no preocupaba a ninguna de las partes.
Los anfitriones hallaban terreno fértil para atacar por la franja que defendía Cristian Gamboa y sacaban tiros de esquina siempre peligrosos si van al área Godín y Giménez, pero Costa Rica le daba a la pelota un tránsito de asociaciones coordinadas que obligaba a la retaguardia local a estar alerta.
Poco apremio en los marcos; Diego Godín picó un tiro de esquina y por poco sorprende a Keylor y Saborío cruzó un remate inofensivo a manos de Muslera.
En el minuto 42 se encendieron las luces que ya no se apagaron en intensidad en toda la segunda parte. Feroz contraataque nacional en piernas de Joel, pase abierto a Bryan Ruiz y centro medido a la cabeza de Álvaro Saborío. El ariete se impulsa hacia atrás y desfigura la marca de Arévalo Ríos que entró al cierre. El volante celeste lo habilita y la bola viaja a las redes.
El segundo tiempo se abre y las selecciones se rompen en aciertos y desaciertos; Edison Cavani bota el empate en la nariz de Navas y un minuto después, Junior Díaz mide mal un balón y deja a Luis Suárez solo frente al portero del Real Madrid. Todos saben lo que pasa cuando a este artillero le dan ventaja (1-1).
Pero, un minuto después, Junior se saca el clavo, se fuga en su franja, centra, Saborío amaga y Bryan Ruiz saca un zurdazo imposible para Muslera. Se calienta el Centenario, el amistoso se archiva y se encienden las lámparas.
Los guerreros charrúas sacan su casta, no quieren caer en su estadio ante miles de compatriotas; ser revuelcan en el zacate y las pelean todas. Costa Rica sufre y se sostiene, pero el vendaval es fuerte y la presión local derriba las murallas. Gol de cabeza de Giménez aprovechando tiro libre y pocos minutos después, devolución garrafal de Ruiz que permite una pared letal entre Cavani-Sánchez-Cavani y el tercero a la jaula tricolor.
El amistoso se transforma en competencia; no hay puntos en la refriega pero se presentan orgullos, egos, heridas recientes. Y como ninguno quería perder, nada mejor que el empate 3-3 en el minuto 90, toque genial de cabeza de Saborío y cierre de Johan Venegas en las cejas de Fernando Muslera. La ocurrencia de los penales la verdad que no interesa.

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