Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 12 Noviembre, 2014

Danny Fonseca, Daniel Colindres y Allan Duarte terminaron sus estudios de bachillerato.
Esto se hizo posible gracias a un proyecto planificado por los anteriores dirigentes de la UNAFUT, que tuvieron que irse para sus casas cuando los asambleístas rompieron un acuerdo previo y les impusieron con total legalidad dos nuevos fiscales.
Este proyecto de darles estudio a los futbolistas a pesar de su relevancia, era quizá el de menor realce de los que proyectaba la dirigencia de la UNAFUT, antes de que Gilberth Fernández y Olman Vega, asambleístas de Pérez Zeledón y Santos… eh perdón, Belén, movieran los hilos para destronarlos.
Cuando el representante de la Universidad de Costa Rica, Luis Enrique Gamboa, presentó ante los asambleístas el nombre de los candidatos a la fiscalía a cambio de un plato de lentejas, tajada del premio del Mundial a los clubes, conociendo el dirigente universitario que su propuesta daría paso inmediato a la renuncia de todo el cuerpo de la UNAFUT, sentí vergüenza de ser celeste.
El apoyo del presidente del Saprissa a esta moción me dio náuseas. Se esperaba otra conducta de un dirigente pensante como Juan Carlos Rojas.
Ahora la UNAFUT la dirigen Julián Solano y otro grupo de valiosos dirigentes, mitad de la fiscalía aparte. Ojalá que puedan seguir los planes de sus anteriores administradores, porque, repito, esto de dar estudios superiores a los futbolistas es un tema relevante, pero el proyecto estrella de la anterior UNAFUT fue el que se combinó con Roberto Artavia para transformar y revolucionar el fútbol costarricense de cabo a rabo, un proyecto novedoso, vital, espectacular, bien armado, que cuando se presentó a la prensa deportiva en el Hotel Corobicí, contó con la presencia de seis periodistas, tres de ellos de LA REPÚBLICA.
Cuando los dirigentes de la UNAFUT renunciaron, algunos colegas se preguntaban en sus programas de cantina… ¿qué habían hecho por el fútbol costarricense?, un comportamiento profesional asqueroso. Desde luego que hoy callan y no comentan de los títulos de bachiller de los futbolistas. ¡Qué bajeza! ¡Cómo toman un micrófono sin un centímetro de ética profesional!
Estudios para futbolistas; infraestructura de los estadios; fortalecimiento de ligas menores y ayudas asociadas para los clubes chicos: cinco o seis programas de elite de la anterior UNAFUT, que estoy seguro irán al archivo, en medio de un brindis del camaleón, quien festejara ese entierro con brillo de perla.

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