Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 10 Noviembre, 2014

Un tiro de esquina de Diego Estrada, un remate de cabeza sólido de Adolfo Machado, una estirada de Patrick Pemberton que no llega y gol de Saprissa. Antes de esto, se puede leer la crónica del clásico en mis apuntes de ayer.
Otra vez la Liga juega gran parte del clásico con un hombre menos; hora de una llamada de atención en el vestuario. Kevin Sancho se fue en cuatro minutos. Fue tan repentina su expulsión, que centenas de asistentes en el Estadio Nacional no se dieron cuenta de que estaba amonestado.
Y ya que mencionamos la joya de La Sabana, sigue el problema para los periodistas de prensa escrita que se presentan a un palco de prensa sin sillas. El sector es bien amplio y atienden a la prensa con gentileza, ofrecen refrescos, café y algún bocadito, pero nunca hay donde sentarse. ¿A quiénes les toca resolver este lío?
Como estaba la clasificación del Invierno, el 0-0 era un gran resultado para el Alajuelense y por eso, buscándolo, no hizo un solo remate a puerta en todo el primer tiempo. ¿Habrá mejor argumento para probarlo?
Luego siguió el libreto repetido y prefabricado.
Saprissa anota en acción de bola muerta, casi que el único conducto ante una retaguardia que se para con simetría perfecta, enorme mérito del Machillo y con el resultado en contra, Alajuelense empieza a atacar.
Entonces, el que se ordena en retaguardia es el Saprissa, que no se atrinchera ni se esconde y que deja hombres en punta para aprovechar el contraataque. Precisamente en uno de estos, construye esa joyita que fue el 2-0, pases fulminantes de Ramírez a Bustos y a Rodríguez y golazo de Ariel.
En la conferencia de prensa, Óscar Ramírez dio a entender que está molesto porque Saprissa fue muy cauto, precavido y no se les abrió. ¿Que deseaba el técnico manudo?
Tuvo 40 minutos para darle al clásico un sendero distinto, taco a taco con los morados y ahí, Saprissa fue mejor, propuso más, atacó más, arriesgó más, mérito de Jeaustin Campos, que nos parece, le ganó el juego a su colega con la variante para arrancar el segundo tiempo: David Ramírez por Jordan Smith, que transformó tácticamente al campeón y lo lanzó a la aventura del triunfo.
Nos parece que un director técnico nunca debe esperar que su colega rival lo complazca; lo que siempre deberá esperar es que lo dificulte y eso fue lo que hizo Campos ayer con Ramírez.

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