Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 20 Septiembre, 2014

Tenemos la esperanza de que no se produzca el presunto fichaje de Jorge Luis Pinto como director técnico de la selección hondureña.
Con una Costa Rica partida en dos en cuanto a la admiración y apoyo al estratega colombiano, con similar número de aficionados que lo adversan, tener a Pinto a la vuelta de la esquina dirigiendo un rival directo de la Selección Nacional en las competencias internacionales que se avecinan, específicamente las eliminatorias hacia el Mundial Rusia 18, no es conveniente para la salud mental del país.


Soportar durante dos o tres años a la prensa deportiva criolla que estuvo en contra de la gestión de don Jorge Luis, hasta que los resultados en la eliminatoria y la hazaña del Mundial los hizo callar hipócritamente la crítica, seguir hablando pestes del “técnico de Honduras”, sería un ejercicio difícil de digerir para el periodismo sano de la patria, con todas las consecuencias que esto acarrearía para la opinión pública.
Si Jorge Luis Pinto es nombrado técnico de Honduras, su historia no se cancela, lo tendríamos muy cerca y las heridas que se abrieron por la forma en que concluyó su relación con la dirigencia deportiva costarricense, brotarían dolorosas y frescas.
Cada enfrentamiento entre Costa Rica y Honduras convertiría los programas deportivos por la radio en un gallinero y se daría un desgaste mental insoportable.
Ojalá que en Honduras la dirigencia del fútbol piense con la cabeza fría y le dé un voto de confianza a nuestro compatriota Hernán Medford para que siga al frente de los catrachos. El “Pelícano” es un técnico capaz que necesita tiempo para armar al seleccionado local y darle la coherencia de juego que en su momento aplicó en el Real España, equipo al que Hernán condujo al título.
Honduras fue un fracaso en la Uncaf, pero salvó los trastos y pudo amarrar el repechaje; en esta instancia Medford puede retomar la ruta del éxito y plantar un equipo más potente en la Copa Oro.
Y en cuanto a Jorge Luis Pinto, personalmente deseamos que sea firmado como técnico en la Cochinchina, lo más lejos de Costa Rica, para evitar ese morbo y maledicencia que se daría si lo tenemos trabajando en nuestra zona.
Su personalidad, forma de ser y de trabajar, partió a Costa Rica en dos y la mitad que lo rechaza, si lo siente cerca, va a convertir el entorno en un manicomio de opiniones nada conveniente para el equilibrio emocional del resto de los ciudadanos ajenos al cucarachero.

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