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Domingo, 18 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 09 septiembre, 2014


Jorge Luis Pinto dijo lo que dijo en la famosa conferencia de prensa y punto.
Habló de una traición, pero no habló mal ni de los dirigentes, ni de los jugadores. Lo han entrevistado sobre el tema en otros países y ha sido prudente en sus declaraciones.
Ha sido respetuoso.
No ha atacado a nadie, salvo mencionar aisladamente el nombre del asistente técnico que supuestamente lo traicionó.
No hemos leído, ni escuchado una declaración pública del técnico colombiano, hablando pestes de su compatriota Jaime Perozzo.
Fue Perozzo el que en medio de la tormenta y en una entrevista narró con pelos, señales y malas palabras sus roces con Pinto durante la travesía al Mundial y lo sucedido en Brasil.
Terminado el aguacero, Pinto visita Costa Rica ocasionalmente en procura de que se defina el monto de sus premios; no volvió a hablar de Wanchope, Perozzo o Li.
Entonces, y como lo escribimos ayer, resulta sospechoso que el señor Perozzo se comporte de forma totalmente diferente y aprovecha cada instante de cita con la opinión pública para seguir hablando sandeces de Jorge Luis Pinto.
¿Qué quiere probarnos Perozzo a los costarricenses?
¿Que tenía la razón?
¿Que Pinto era un salvaje?
¿Que todo lo que se informó en su momento sobre el comportamiento del entrenador era verdad?
¿Cuál es su afán de estar recordando los hechos?
¿Qué persigue o qué busca con estar comparando lo que sucede a lo interno de la Tricolor en la Uncaf, con lo acontecido en Brasil?
¿Qué gana con mantener la campaña de señalamientos a la conducta de su compatriota?
¿Por qué no puede pasar la página?
¿Qué le impide ponerle fin a la obra?
Escucharlo un día sí y otro también hablar bellezas del nuevo entorno del seleccionado costarricense, donde la rigurosidad y disciplina impuesta por Pinto fue sustituida por la comprensión y el compromiso, huele feo.
Máxime que las odiosas comparaciones salen de los labios de un profesional que debe ser mediador dentro de los grupos y jamás disociador.
Prácticamente todos los detractores de Jorge Luis Pinto siguen aferrados a la teta del seleccionado, algunos desde Italia 90 (récord Guinnes). La mayoría han sido comedidos y prudentes al referirse a los desacuerdos con su maestro en el Mundial, salvo el sociólogo Perozzo. Este hombre sigue en guerra con su compatriota y publicita una conducta y un comportamiento poco edificante y nada acorde con su profesión.

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