Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 7 Agosto, 2014

Otro partido inteligente de Alajuelense en México.
Nueva victoria táctica de Óscar Ramírez que le saca al Cruz Azul, monarca de Concachampions un empate 1-1 en su propio patio, en un juego donde el equipo costarricense nunca perdió la compostura.


Defensa reforzada por el centro con dos pilares que lo devolvieron todo: Johnny Acosta y Porfirio López; el capitán Kenner Gutiérrez como escudero, atento a los movimientos de Marco Fabián, uno de los referentes de los cementeros y por el carril derecho, primero José Salvatierra y luego Kevin Sancho, sin mayores complicaciones para bloquear los intentos ofensivos, muy débiles por cierto de Julio Domínguez y Xavier Báez.
El problema para la Liga fue por el otro costado porque con el apoyo a su espalda del lateral, Gerardo Flores, el alero Joao Rojas fue un infierno para el carrilero Ariel Soto, a quien Rojas desafió, enfrentó y siempre buscó superar, creando un caos que solo la buena ubicación y concentración de los centrales López y Acosta evitaron que las cosas pasaran a más.
También los volantes centrales Ariel Rodríguez y Juan Gabriel Guzmán tácticamente no desentonaron, se pararon bien delante de la líneas de tres y bloquearon las escaramuzas ofensivas de Giménez y Fabián que pretendieron filtrar pelotas a los cierres de Aníbal Zurdo sin éxito. Y decimos sin éxito, porque Patrick Pemberton no tuvo una sola acción determinante durante el partido, salvo al minuto 88 cuando de puños cortó el viaje a los cordeles de un remate de cabeza de Julio Domínguez.
Los mediocampistas abiertos, Johan Venegas por la derecha y Álvaro Sánchez por el otro sector, tuvieron el cuidado de cuidar la píldora, la sostuvieron, la pasaron bien, no se precipitaron para no perderla, que esta fue una de las principales virtudes de los manudos en México. Cuidar el balón y no entregárselo innecesariamente al enemigo, que cuenta con futbolistas de gran trayectoria y duchos en el transporte del balón y la definición.
Regalarle la pelota a Báez, Giménez, Fabián y Rojas resultaba un pésimo negocio, de ahí lo inteligente del planteamiento del Machillo y que se reflejó nítidamente después de que Cruz Azul abrió la cuenta desde el punto de penal. Con el marcador en contra, la Liga jamás se resquebrajó, no se abrió, no se alocó y siguió jugando igual hasta que recibió su premio, el gol del empate que cerró en la red Armando Alonso, otro jugador que como ariete solitario también tácticamente funcionó.

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