Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 15 Julio, 2014

El derrumbe de Brasil fue impresionante.
Recibió 10 goles en dos partidos, semifinales y disputa del tercer lugar.


El equipo tenía Neymar-dependencia y escaso poder mental.
Se lesionó Neymar, suspendieron un juego al capitán Thiago Silva y la selección anfitriona se fue a pique. Mirando a Fred, es difícil explicarse cómo Filipao desestimó a futbolistas como Ronaldinho, Kaká y Robinho, de mayores capacidades sobre todo técnicas que el peor “nueve” brasileño de las últimas décadas. Brasil fue un desastre.
España, campeona del mundo, se presentó a defender la corona sin piernas y bloqueada mentalmente.
La manifestación de su capitán, Iker Casillas cuando levantó la Copa de Europa como líder del Real Madrid, la famosa “Décima”, fue una premonición. “Prefiero alzar esta Copa que la Copa del Mundo”, dijo el portero de la furia roja. Dicho y hecho; don Iker se quedó con la “Décima” y se llevó en su canasto cinco goles de los tulipanes apenas en la jornada inaugural.
La debacle de España en Brasil merece un análisis más profundo, en tanto estamos hablando de una selección que cautivó al mundo no hace muchos años y que barrió en Europa y en Sudáfrica. Y queremos decirlo abierta y tajantemente.
Europa entera debe reclamar a FIFA las fechas y horarios del Mundial de Fútbol.
A Brasil arribaron del Viejo Continente selecciones mutiladas físicamente, desgastadas tras temporadas que parecen no terminar nunca y que abarcan Liga, Copa, Liga de Europa y Champions. El título para Alemania y el tercer lugar para Holanda, para nada borran este detalle. Se hizo evidente durante el desarrollo del Mundial que las selecciones europeas no estaban en su punto físico y mental, de ahí la irregularidad de la mayoría de ellas en el torneo.
El nuevo campeón mundial, Alemania, no pudo a pesar de su calificativo de máquina de hacer fútbol, mantener un ritmo constante de aplanadora. Sus piernas flaquearon en el segundo partido con Ghana, pero tuvieron la suerte de reposar ante los Estados Unidos de Klinsmann, en un duelo de trámite y  familia. Contra Argelia y Francia triunfos por la mínima hasta que se presentaron al escándalo brasileiro a despedazar al anfitrión en media hora. Luego meten la semifinal en el congelador y reposan piernas para una final donde tampoco lucieron envolventes.
Nos parece que el calendario de los mundiales, pegados al término de las ligas europeas, merece ser objeto de estudio y revisión.

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