Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 11 Julio, 2014

¡Esto no ha terminado!
Grito y sentencia de Jorge Luis Pinto en el aeropuerto, parte del homenaje y recibimiento a la Selección Nacional. ¿Qué quiso decir el técnico con esa afirmación?
Si se interpreta literalmente, el laureado entrenador nos está anunciando que va a seguir al frente de la Tricolor, o mínimo, que lo desea.
Recordemos que conforme la Selección Nacional quemaba etapas en la eliminatoria y después en el grupo, Pinto decía lo mismo: “esto no ha terminado”. Y la Sele se clasificó a los octavos y cuartos de final y el colombiano gritaba al mundo: “esto no ha terminado”.


Supuestamente, don Jorge desea seguir hasta Rusia 18, si no… ¿para qué dijo eso en el aeropuerto?
¿Se le salió la frase, se le soltó, fue fruto de un momento emotivo?
Pero… ¿Qué sucede en el otro lado?
Preocupa el hecho de que si le damos una correcta interpretación a las manifestaciones de dos de los principales dirigentes que respaldaron a Pinto en etapas cruciales del proceso, Eduardo Li y Adrián Gutiérrez, resulta fácil deducir que el eventual fichaje del técnico para renovar está en la cola de un venado.
Ni el presidente de la Federación, ni el jerarca de Selecciones Nacionales han sido tajantes, determinantes, decididos en que van a hacer lo que sea posible para retener al colombiano.
Las respuestas sobre el tema son dignas de un diplomático o lo que es lo mismo, un plato de babas.
Sueltan un “queremos que se quede” más hueco, tambaleante y casi falso que la retaguardia de Brasil frente a Alemania. Unida a esta falta de claridad y determinación de la dirigencia, corren lamentablemente corrientes de chismes, rumores, cuentos, novelas y demás verduras que afirman que las relaciones entre Pinto y las jerarquías de la Tricolor están rotas y que los saludos en público son mero protocolo. Ya habíamos comentado de esto en notas anteriores.
Y, aunque simule ser un detalle aislado e insignificante dentro de la grandeza de lo actuado por la Selección, ese detalle tan repetitivo de tener que mirar al técnico de Costa Rica celebrar los goles, los triunfos y las clasificaciones en solitario, son un mensaje claro y contundente que a lo interno del grupo la comunión no es la idónea.
Jorge Luis Pinto luce ajeno a la euforia grupal y los temas que llegan a la mesa de redacción sobre diferencias y rompimientos entre el entrenador y otros sectores de la delegación, ponen los pelos de punta. Puros chismes. Ojalá.

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