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Lunes, 10 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 01 julio, 2014


“Me parece tan estúpido ver a 11 jugadores correr detrás de un balón”. Esta es una de las frases preferidas de “los intelectuales” para denigrar al fútbol; juegan de cultos y cada vez que pueden hablan y escriben pestes del deporte preferido en el mundo.
Pareciera que un hombre culto no puede o debe apreciar el fútbol; es mal visto en ciertos círculos artísticos y literarios y se vanaglorian cada vez que pueden de su rechazo, pero además, se mofan de los que lo seguimos con apasionamiento.
¿Qué dirán o pensarán los intelectuales costarricenses que no gustan del fútbol “por cultos”, cuando observan manifestaciones masivas, estremecedoras, apasionadas y vibrantes, solamente posibles por el fútbol?
Solo el fútbol puede lanzar a un país completo a la calle.
Solo el fútbol, fenómeno social que mueve muchedumbres, puede convocar naciones enteras a unirse y abrazarse en un fin común.
Solo el fútbol puede provocar ese sentido de pertenencia y esa identidad tan arraigada hacia la Patria. Solo el fútbol puede hacer reír y llorar y que broten los sentimientos más profundos del ser humano, volcados hacia un grupo de jugadores que los representan.
Absolutamente ninguna manifestación cultural puede citar a una nación entera en parques, calles y plazas; oficinas y casas; playas y montañas como lo logra el fútbol.
El pasado domingo Costa Rica entera se tiró a la calle, un mar de camisas rojas inundó al país, la concentración de fuerza que se congregó en la Fuente de la Hispanidad para festejar el triunfo de la “Sele” ante Grecia y el pasaporte a los cuartos de final, se la desearía el político de mayor prestigio del país si es que queda alguno.
Y es que no es tema de género, ni de edad; mi nieta Mariana que suma año y nueve meses, se uniforma con el número 10 de Bryan Ruiz y su “nono” se siente orgulloso. La Selección Nacional con su transitar histórico, memorable, inmortal en Brasil 14, puso a Costa Rica en el mapa mundial y somos tapa, portada y envidia de todo el planeta.
Jorge Luis Pinto, sus asesores, el cuerpo técnico, los dirigentes, la delegación completa en Brasil y desde luego los futbolistas, se convirtieron gracias a una pelota de fútbol tan denigrada por los “cultos” de la Patria, en los embajadores más distinguidos que ha tenido Costa Rica en toda su historia.
¡Qué estupidez Dios mío, correr detrás de una bola!, dicen.
Qué sabroso sería otorgarle el Magón a esta Selección Nacional! ¡Se imaginan la bronca!

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