Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 2 Junio, 2014

¡Estamos en la misma encrucijada!
En la película Italia 90, Luis Gabelo Conejo, eufórico, le dedica sus proezas en el Mundial y el gran papel de la Selección Nacional a todo Costa Rica, “especialmente al periodista que me atacó y no creyó en mi trabajo”, palabras más, palabras menos.
Ese periodista es Gaetano Pandolfo.
Recuerdo como si fuera hoy, como el hermano de Luis Gabelo, creo que se llama Carlos, en el aeropuerto Juan Santamaría, el día que llegó la Tricolor de Italia, me declaró “traidor a la Patria”.
Mi pecado fue ser honesto, sincero, consecuente con mi pensamiento y sobre todo realista y vaya que lo pagué bien caro. Los dirigentes de la Federación de entonces, borraron mi nombre de la computadora y no pude ser acreditado como periodista, ya encontrándome en Génova. Darle cobertura a la participación de la Selección Nacional en ese Mundial resultó un infierno, pero crecí muchísimo profesionalmente: Tano fue recibido a niveles del seleccionado, como su enemigo número uno.
Detallo todo esto porque el fenómeno se repite actualmente.
Luis Gabelo Conejo cumplió un trabajo extraordinario en Italia 90, pero en los juegos previos del Mundial no atajaba igual. Incluso no era el titular para ese Mundial y lo fue por razones que ahora no viene al caso recordar.
Yo no creía en Gabelo Conejo porque en partidos de fogueo y en la gira previa por Europa, ni por asomo atajó como lo hizo después en Italia. Cuestionar ese trabajo del portero en los previos de la Copa, resultaba obligatorio para un periodista no comprometido con tantos intereses comerciales que resultan de promocionar esa mina de oro que como producto es la Selección Nacional.
Gabelo se lució, fue un héroe, fue el mejor y entonces Tano resultó un hijuep....
Hoy en día se repite exactamente lo mismo; los pocos periodistas deportivos que nos atrevemos a hablar y opinar con realidades y no con fantasías y decimos que Costa Rica no ganará ningún partido en Brasil, somos calificados con los mismos epítetos del hermano de Gabelo.
Lo peor viene después a la hora de los tres partidos y esta es precisamente la encrucijada, porque quienes nos cuestionan por hablar con la realidad, son tan imbéciles —y disculpas por el término—, de creer que con tal de adivinar y se cumplan los vaticinios de “los traidores”, uno desea que Costa Rica pierda sus tres partidos de grupo, pensamiento totalmente cretino y estúpido. El tema da para más.

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