Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Martes 20 Mayo, 2014

A Pilo Obando se le ocurrió desayunar en Niza.
Estábamos en Mondoví, Génova, norte de Italia; Álvaro Allen jefe de delegación aceptó la sugerencia del recordado narrador y en hora y media atravesamos túneles y montañas para aterrizar en la Costa Azul.
Hernán Morales, Jorge Ross y Tano, en compañía de Pilo y don Álvaro, desayunamos, sobraba tiempo y Mónaco estaba a la vuelta de la esquina. Bajamos sus bellas laderas y aparcamos en el vestíbulo de su Casino Central. Mientras Pilo se jugó unas monedas en las máquinas y ganó (Hernán no me dejaría mentir), salí del casino y fue cuando lo vi. Se me erizó la piel pues era uno de mis ídolos del Internazionale de Milán: Ramón “Pelado” Díaz caminaba junto a su joven esposa Mirta y paseaba un perro de raza “cero zaguatis”.
No me atreví a detenerlo; simplemente me senté al borde de una fuente imponente edificaba al frente del Casino y lo dejé pasar. Era en ese momento “el nueve” del Mónaco, que lo había adquirido del Inter a precio millonario.
Es que el “Pelado“ Díaz siempre fue millonario y el pasado domingo lo dijo mil veces: “soy hombre de River, siempre lo he sido”.
El ídolo todopoderoso devolvió a River Plate a los primeros planos del fútbol argentino, luego de seis años de calvario para una hinchada acostumbrada históricamente a momentos de gloria.
“El Pelado”, nacido en La Rioja hace 54 años, llegó como ídolo protector, capaz de rescatar a un club de un periodo de ostracismo que incluso generó el descenso a la segunda B y la pérdida absoluta de protagonismo en los torneos internacionales.
Sin ruborizarse para tomar decisiones fuertes, separó del plantel a un ídolo como David Trezeguet y reclamó refuerzos como Fabbro, Gutiérrez y Carbonero.
River se hundió en el segundo semestre de 2013 y la renovación de su millonario contrato debilitaron su figura de tótem riverplatense.
Díaz cedió posiciones ante el nuevo presidente del club Rodolfo D’Onofrio y aceptó que le fijaran su salario de acuerdo con las posibilidades económicas del club. El técnico fichó a un intocable como Fernando Cavenaghi. En la fecha diez, River derrotó a Boca 2-1 en La Bombonera y ahí apretó el acelerador hasta golear el domingo 5-0 a Quilmes para conquistar el título.
Ramón Díaz: pícaro, motivador, arrogante, agigantó su aura ganadora para extender su vigencia y consolidar su espacio en la Galería de los Próceres, junto a Ángel Labruna, entre otros.

[email protected]