Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 7 Mayo, 2014

¡Falta el segundo tiempo!
El Saprissa salió ileso del Morera Soto y el naipe se volcó a su favor.
Empatar de visita en serie corta de ida y vuelta es un resultado que a todas luces favorece a los morados y perjudica los intereses del equipo anfitrión.
Claro que con Machillo Ramírez por ahí….
El juego de ida de la final del Verano terminó 0-0 y tuvo más trabajo Patrick Pemberton que Danny Carvajal, aunque el manudo solo en una ocasión se vio obligado de verdad, cuando se lanzó a desviar un mortero rasante de David Guzmán.
El portero de Tibás vivió un clásico tranquilo, donde se le movió el arco únicamente con un tiro de esquina que tocó en Elías Palma, y Danny de puños desvió. Nada más.
Y mucho de ese nada más se debió a un trabajo sólido, ordenado, bien planificado, de absoluta y total concentración que ofreció la línea de cuatro defensores del Saprissa, lo mejor del equipo.
Machado, Waston, Badilla y Mora se jugaron como retaguardia un partidazo porque controlaron con anticipación, presión, colocación y marca fuerte a respetar, todos los caminos de gol del Alajuelense.
Repasen que Óscar Ramírez presentó una formación que pocas veces para en una cancha, cuando juntó los talentos de Osvaldo Rodríguez, Guevara y Venegas, con el propósito de abrir espacios, penetrar con asociaciones y acompañar a Alonso y McDonald de manera tal que la Liga pisara territorio enemigo con cinco o seis jugadores. El famoso pase largo de los manudos quedó resumido a los saques de puerta de Pemberton, rapidísimos para aprovechar la ausencia atrás de Waston que como es usual subía de cacería a la otra parcela.
La Liga cuando tuvo la pelota atacó por todos los flancos, costados y centro y si no llegó a inquietar al meta morado fue por la eficiencia de su retaguardia. Tampoco los locales se volvieron locos atacando, al Machillo le agrada que las series cortas se alarguen y se definan en los epílogos.
Hizo el Alajuelense también un partido de cálculo, tanto que sacrificó a carrileros vertiginosos como Ariel Soto o Ronald Matarrita y darle la defensa izquierda a Johnny Acosta para atrapar a Hansell Arauz que solo una vez lo dejó regado.
El clásico fue ajustado, trabado, de roce, poco agradable al espectáculo y muy bien dirigido por Walter Quesada; le toca al Saprissa con el fervor y apoyo de su público arriesgar un poco más, en el Morera Soto estuvo más cerca del gol que su rival, puntos todos favorables para el juego de vuelta.
El problema es el Machillo…

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