Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 2 Mayo, 2014

¿Por qué un equipo como Herediano no puede sostener un gol de ventaja contra Alajuelense?
En los dos últimos juegos entre estos equipos, el Team ha tomado la delantera en el marcador, ventaja que le pudo significar ser finalista del campeonato y en las dos oportunidades se dejó empatar en una y ser arrasado en la otra.
En partidos anteriores y recientes, los florenses no han podido lograr o sostener resultados que los pudieron llevar incluso a retener una corona. La Liga los tiene controlados, maniatados, abrumados.
Desde luego que la parte mental juega; es un tema trascendental; trabajar la parte anímica y mental en un grupo de jugadores fue la enorme lección que dejó a su paso por Costa Rica aquel hombre carismático, culto y “distinto” que fue Valdeir Vieira. Muchos hicieron mofa de sus prácticas e incluso cuando llegó como técnico del Saprissa fue boicoteado por los líderes del equipo de forma ingrata y poco decorosa.
Entonces, no cabe duda de que durante este dominio tan evidente como extraño que ha tenido la Liga sobre Herediano, la fortaleza mental del grupo humano manudo ha sido factor determinante para pasar por encima de un rival que no ha tenido la capacidad ni la fuerza mental para sostener la ventaja.
Los signos externos que transmiten los últimos juegos entre estos equipos dan señales de esto; me sorprendió como Dave Myrie le anota a la Liga un gol que puede resultar determinante incluso para campeonizar, a media hora de que termine el juego y casi que ni lo celebra. Ni siquiera sonrió, un gol que ameritaba que sus compañeros se le lanzaran encima y lo aplastaran en una pira humana propia del acontecimiento. Nada que ver. El festejo de ese gol fue frío, nublado y sombrío. Enseguida surgió la tormenta rojinegra y en pocos minutos la Liga volcó la balanza.
Cuando un equipo actúa como el Herediano, que no celebra a lo grande cuando mete un gol que puede ser clave, que no puede sostener un resultado, que se rompe frágilmente y deja que lo apabullen después del primer contratiempo, las razones son internas, domésticas, muy propias de un vestuario que hace rato perdió el encanto.
Poco queda de aquel Herediano poderoso, potente, avasallador, goleador, dominante que era el favorito a ganar todos los partidos por la calidad de su nómina y la forma de jugar al fútbol.
Tres hombres con poder, con dinero, pero sin conocimientos lo partieron a la mitad y lo rompieron.

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