Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 28 Marzo, 2014

Los filazos verbales entre integrantes del Herediano y Alajuelense, sean estos dirigentes, técnicos o jugadores, de los que podríamos separar a Óscar Ramírez a quien no le agrada andar en estos menesteres, se recalentaron después del 5-2 del miércoles.
Marvin Solano se quejó en su momento de que en la final del campeonato, la Liga no llegó a jugar fútbol, sino a sostener un 0-0 e ir a los penales. Cuando perdió el título por esa ruta le costó asimilarlo y entonces siguió con un discurso válido pero cargado de frustración, en el sentido de que en los últimos cuatro juegos entre estos dos equipos, los manudos no le habían metido un gol. Suponemos, aunque don Marvin no lo dijo, que por jugar a la defensiva.
Igual le molesta al técnico del Team que la prensa deportiva esté repitiendo las bondades del Machillo “como el mejor estratega del fútbol nacional”, si en los enfrentamientos entre ellos dos, saca amplia ventaja el timonel del Herediano.
Mientras la estadística respalda a Solano, la corona se fue para Alajuela; es más, en la primera vuelta del Verano, Marvin le volvió a ganar a Ramírez (1-0), hasta que llegó la noche de antenoche y se saldaron varias cuentas.
Lo dijo el propio Solano después de la debacle.
“El fútbol tiene estas cosas; estos imprevistos, la Liga pasó cinco partidos sin meternos un gol y ahora nos hizo cinco en uno solo. Cuatro en el segundo tiempo. No es lo normal”, y lleva razón el entrenador.
Pero para echar leña al fuego, nada mejor o peor que las manifestaciones de Jonathan McDonald, más o menos en el sentido de que al Herediano se le ocurrió llegar al Morera Soto a jugar buen fútbol, un fútbol abierto “y ya vieron lo que les pasó”. El filazo salta a la vista.
La pura verdad que se presentan partidos donde el balón no quiere entrar y otros donde entran todos y esto pasó en el clásico provincial. Herediano fue y jugó mejor en el primer tiempo; es más; si Mambo Núñez no se distrae y anota en la acción en que permitió el achique de Alfonso Quesada el juego se pone 2-0 y no sé qué gallo hubiera cantado en la ciudad de los mangos.
Pero lo sucedido en la segunda parte con esa Liga mágica, no se lo esperaba ni “Pescado” el más acérrimo fanático rojinegro del planeta, de ahí “lo anormal” no tanto por el resultado, sino por la forma tan fácil y sencilla en que la nómina eriza se engulló sin siquiera eructar a la planilla florense.

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