Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 18 Marzo, 2014

Deshojando la margarita y dada la obligación de ganar a Italia esta noche, para mantener vivas las esperanzas de clasificación, nos parece que Juan Diego Quesada tendrá que ordenar variantes en la formación titular, de manera que la Tricolor adquiera mayor fortaleza pero sobre todo mejorar en ofensiva.
Ha sido evidente que la Selección Femenina Sub-17 conquistó el corazón de los costarricenses conforme se acercaba la jornada inaugural del mundial y los medios empezaron a informar de ellas. Los ticos empezamos a conocerlas y la empatía fue inmediata.
La magia de la ceremonia inaugural, corta pero emotiva y después, un muy buen partido de las anfitrionas, que toparon con un rival demasiado poderoso como Venezuela, terminó de consolidar el matrimonio.
Las chicas de la Selección y los costarricenses estamos casados y en luna de miel, de manera que ninguna de estas jugadoras deberá molestarse por alguna opinión técnica que señale deficiencias en su accionar, propias de un equipo joven y en formación.
Entonces, para jugar con Italia, nos parece que la columna vertebral que enfrentó a Venezuela debe mantenerse: la portera Yuliana Salas; las defensas centrales, Fabiola Villalobos y María Laura Araya; las dos recuperadoras, Emilie Valenciano e Indira González; la espectacular Gloriana Villalobos y la atacante Sofía Varela. Estamos hablando de siete futbolistas.
El técnico Quesada debe apoyar el juego de Varela con otra atacante, para tener mayores posibilidades frente a las peninsulares. Nos pareció que Kenyi Villalobos le dio potencia a la ofensiva nacional cuando entró de cambio ante las venezolanas. Podría ocupar el espacio de Priscilla Bermúdez, una mediocampista que aportó menos en ofensiva que su colega de funciones Naomy Molina. Nosotros dejaríamos a Naomy, con Sofía y Kenyi.
Otras variantes podrían ubicarse en la zona de las marcadoras de punta, Deylin Wilson y María Paula Elizondo, dos guerreras que marcan, punzan, muerden pero de baja estatura (1,52 y 1,57), respectivamente, retrataron un déficit notorio, evidente en el choque ante Venezuela que presentó delanteras de 1.,72 y 1,67 de estatura.
Costa Rica entonces, podría enfrentar a Italia con cuatro caras nuevas en un partido que será igual o más difícil que el primero. Estamos contra la pared, contra las cuerdas y vemos muy difícil superar tan complicado escollo.

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