Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 10 Marzo, 2014

MADRID. Los colegas de prensa del Real Madrid tuvieron la gentileza de acreditarme como periodista para el juego de ayer con Levante, distinción que no obtuve de la Federación Española para dar cobertura al juego entre España e Italia.
En el estadio Vicente Calderón asustaban y al día siguiente la prensa deportiva resaltaba ese detalle de que la Selección de España no llena ningún estadio cuando juega en Madrid. En cualquier otra región no cabe un alma. No les gustan los amistosos a los madrileños y menos a las diez de la noche.
Pues bien ayer me senté en el sector ocho, fila uno, asiento cinco del palco de prensa del Bernabéu, una noche fresca, 18° centígrados, en camisa y a las 6.14 saltaron al campo los tres porteros del Real Madrid y cuatro minutos después los arqueros del Levante. Keylor de buzo negro, zapatos “orange” saludó a la tribuna y calentó. Le puse mucha atención a Iker Casillas.
Este hombre está muerto en este equipo; no calentó bajo los marcos como sí lo hizo el otro portero Jesús Fernández y ni qué decir Diego López. A Iker no le importó absolutamente nada del calentamiento y se salió varios minutos antes. Claro, cuando anunciaron las alineaciones y los reservistas por los parlantes, no hubo un solo jugador del Real Madrid que le llegara ni a la mitad de los aplausos que recibió este desobediente ícono merengue. El que más se le acercó en ruido fue Isco.
Cuando los jugadores de los equipos se saludaron en el centro del campo, fue notorio el abrazo que se dieron Diego López y Navas, detalle que se repitió al final del partido. También abrazaron a Keylor, Sergio Ramos y Xavi Alonso.
Las barras bravas del Real Madrid, si es que se les puede llamar así, ocupan dos sectores en las gradas; un sector detrás de un marco y otro en las gradas. Su comportamiento, al menos ayer fue ejemplar, vistoso, lúcido, educativo y emocionante. Incluso un grupo le canta al otro y este le responde con una sincronía perfecta. Maravilloso y digno de imitar. No sé si cuando juegan con el Barcelona es lo mismo.
Después del partido fui a la conferencia de prensa con los técnicos; demasiado cortas; pedí el micrófono para hacer preguntas y no me dieron pelota; me encantó que Ancelotti se refiriera a Keylor Navas con el calificativo de “extraordinario”, mientras que Caparrós, como cualquier otro técnico del planeta se quejó de la expulsión de Navarro, porque fue “tan limpia” que “Cristiano pudo seguir jugando”. Suponemos que había que quebrarlo.

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