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Jueves, 27 de enero de 2022



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo gpandolfo@larepublica.net | Lunes 24 febrero, 2014

Gaetano Pandolfo

Analicen qué diferencia entre el campeonato de España y el de Costa Rica.

En la Madre Patria se juega a dos vueltas y es campeón el equipo que hace más puntos. Con los resultados de fin de semana, victoria del Real Madrid y derrotas del Barcelona y Atlético de Madrid, los merengues se apoderaron de la cima de la clasificación y aunque queda mucho recorrido, el equipo de Carlo Ancelotti depende de sí mismo para campeonizar.

En Costa Rica no es igual y ya sabemos las razones que lamentablemente son de difícil solución, en un torneo donde no hay regionalismos y una inmensa mayoría de los seguidores del campeonato son morados y manudos.

La forma como se juega el campeonato, con cuatro clubes que se clasifican a la segunda fase, le permite a los directores técnicos libertades y márgenes que dan como resultado un clásico tan raquítico como el de ayer, que se jugó con regla de cálculo y a no perder.

La pura verdad, ni a Óscar Ramírez, ni a Rónald González les preocupó para nada que el Herediano aplastara a la Universidad el sábado y se escapara en la cima. Aunque digan lo contrario y se quejen de los respectivos sistemas que plantó el rival, los dos estrategas saben que queda mucho camino en la ruta y que hay espacio suficiente para dar caza al Team.

Y, si no se atrapa, vienen los partidos de ida y vuelta de la segunda fase, una enorme oportunidad de arreglar las cosas que ni por asomo tienen los pretendientes al cetro en la liga española.

El clásico fue muy calculado, mucha pizarra, los dos rivales quedaron atrapados en un juego táctico, donde ni siquiera pudimos observar un saque de banda largo de Adolfo Machado o un remate de cabeza de Kendall Waston a tiro de esquina. Ramírez y González no permitieron el mínimo descuido, hubo mucho amarre, roce, marca y prácticamente ningún jugador pudo desplegar sus alas y volar.

Un clásico intenso en cálculo y poco generoso con el espectáculo; los piques y corridas fueron con cuentagotas, igual que las intervenciones apremiantes de los porteros: una para cada lado.

Estoy seguro que ayer por la noche Óscar Ramírez, Raúl Pinto, Rónald González y Juan Carlos Rojas durmieron como angelitos, básicamente porque no perdieron y esto, como aporte al buen fútbol y en el choque madre de nuestro campeonato, no deja de ser lamentable.


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