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NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo gpandolfo@larepublica.net | Jueves 13 febrero, 2014

Gaetano Pandolfo

Herediano y Saprissa ofrecieron anoche un clásico de mucha pasión, vibrante, emotivo, donde los jugadores se entregaron en la grama del Rosabal Cordero, dispuestos a no ceder ni regalar medio metro de zacate al adversario.

Cuando se juega con tanto corazón se perdonan las carencias técnicas, los yerros ocasionales, el exceso de faltas y hasta los errores del silbatero central, que de todo esto hubo y mucho en el también denominado clásico del buen fútbol.

En la primera parte las dos escuadras se tranzaron en un juego de ida y vuelta que no pudo, por la pierna, el sudor y la sangre de los actores, llegar a territorio deseado, es decir, la zona de los porteros, que pasaron, a pesar del endemoniado ritmo de las acciones, más que tranquilos.

Tejeda, Cubero, Guzmán, Granados se fajaron en la cintura, pero igual Machado pegaba duro con Porras y Badilla le respiraba en la nuca a Núñez. En ese ballet de briosos corceles, solo un pase largo, un filtro explosivo, un detalle que se saliera del libreto podía romper el trazo del juego y se vio hasta el cierre de la etapa, cuando David Guzmán metió un pase largo a la espalda de Francisco Calvo; Hanzell Araúz le dio el empujoncito de rigor por la espalda, lo que le dio vía libre a zona de candela. Un pase cerrado al corazón del área lo cerró a la red Ariel Rodríguez con la zambullida de Soto y Moreira a su lado.

El cerrojo se abrió y Saprissa pasó adelante.

Marvin Solano empezó a trabajar y a amarrar una serie de aciertos en las variantes que ordenó: Ruiz, Leandrinho y Cancela le dieron otro rostro al Team que pasó de presionar a crear; de marcar a construir. Saprissa siguió en sus afanes de entrega total.

Empató Leandrinho con un mortero espectacular.

Nadie aflojó.

La pasión de los futbolistas presagiaba cierre de tormenta, nadie quería ceder, perdonar, especular y menos “jugar al empate”.

De pronto el clásico se pinta de morado cuando Araúz se derrumba en el zacate como si lo hubiera pisado un tractor, eventual falta de penal que Carlos Saucedo con buen “estilillo” acomodó en la red, festejo morado de escasos minutos. Herediano se lanza a la ofensiva; Saprissa lo sorprende en un contraataque pero Waston adelanta la pelota, se la quitan y es el Team el que contraataca para que Mambo y Leandrinho en sociedad diabólica le hagan justicia al magno evento futbolero.


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