Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 9 Enero, 2014

Oscar Ramírez ha dado pruebas contundentes de que a la Liga no se llega directamente a jugar, por más recorrido, nombre y capacidad que se arrastre.
Las “víctimas” de las decisiones técnicas del “Machillo” ya forman legión y el último en treparse al vagón de los resentidos y de una vez decapitados fue el brasileño Martin Vieira.


Aburrido de estar sentado en la banca, el futbolista abrió el pico más de la cuenta cuando en una semifinal se lesionó Ariel Soto y el “Macho” metió a Jorge Davis, abrió a Porfirio López al carril izquierdo, la posición de Vieira y el suramericano se “cabreó”. Dijo lo que dijo y se convirtió en la única baja del club para la nueva temporada.
Es fácil suponer que jugadores como Jorge Gatgens y Kenneth García, que llegaron juntos de Pérez Zeledón al Alajuelense, después de habitar varios partidos en el congelador y no jugar como se dice popularmente ni en el minuto de silencio, aconsejaron muy bien a otro exgeneraleño, Camilo Aguirre, para que estuviese tranquilo contando ovejas saltarinas en la larga banca de los reservistas y que no se le ocurriera reclamar al técnico sus horas “quemando nalgas” en la reserva, mientras su talento innato y probado era “desperdiciado” en el terreno de juego.
Camilo se aprendió el discurso de memoria y en cada entrevista que le preguntaban por qué no jugaba y qué sentía, respondió con el consejo del “Coco” García.
“Hay que tener paciencia; este es un equipo muy consolidado; hay mucha competencia; estoy tranquilo a la espera de la oportunidad”.
Bueno, a Camilo no se le agotó la paciencia: “mamó banca” como dicen los pachucos y en la gran final, el “Machillo” se lo ganó cuando lo puso a lanzar uno de los penales. Aguirre lo anotó y festejó la corona como un chiquillo. Todo augura que en el Verano tendrá más acción.
Lo curioso es que ahora le toca precisamente a Camilo aconsejar al recién llegado Osvaldo Rodríguez, otro talentoso futbolista para que se acomode, compre cobija para los juegos nocturnos de los miércoles que serán muchos, porque es un hecho de que al “Pato” le esperan largas horas cumpliendo la misma ruta que sus antecesores.
En el Alajuelense las cosas son así.
Un director técnico atípico, que “lo único que sabe hacer” es ganar campeonatos, gusta de sentar a sus “astros” partidos y hasta torneos completos con la incomprensión de toda la familia manuda, con excepción de Mauricio Montero.

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