Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 12 Diciembre, 2013

Poco a poco me fui alejando de una de mis pasiones deportivas: mirar el desarrollo del campeonato italiano por la televisión.
Aquella locura para admirar a Walter Zenga en la portería del Inter; a Paolo Rossi como delantero centro de la Juventus; a Paolo Maldini como defensor izquierdo del Milán; a Bruno Conti puntero derecho de la Roma o a aquel formidable binomio de ataque de la Sampdoria con Roberto Mancini y Gianluca Vialli se fue apagando.
Dejé de frustrarme al no conseguir el último número del Guerin Sportivo; empezó a congelarme la pasión la invasión de legionarios al calcio y las naturalizaciones de futbolistas que por tener una gota de sangre italiana en sus venas, ya podían jugar como italianos.
Se inundó el torneo de futbolistas centroeuropeos; checos, bosnios, serbios, rusos, rumanos, búlgaros y después cayó la legión africana.
Como lo dije un día de estos, cuando observé a un portero de un equipo italiano con el número 67 en su uniforme y a un centro delantero con el 81, apagué el televisor para siempre.
Mi equipo siempre fue el Internazionale, ese de Zenga, de Burgnich y Fachetti; de Luisito Suárez y Sandro Mazzola.
Casi me fanatizo cuando firmaron a Daniel Passarella y a Ramón “Pelado” Díaz; la etapa con los germanos Brehnme, Matthaeus y Klinsmann fue emotiva.
Cuando el Inter se transformó en el equipo de las Naciones Unidas con solo un italiano en su planilla titular prácticamente lo abandoné como seguidor y me pasé al Nápoles, el puerto del sur italiano más cercano geográficamente a la tierra de mis padres en Calabria.
Hoy soy mucho más napolitano que interista y nunca me llamaron la atención Juventus, Milán ni Roma.
Todo este largo cuento para decirles que no puedo analizar ni conocer las causas del desplome de los clubes italianos en la Champions. Ayer eliminaron a la Juve y al Nápoles y sobrevivió el Milán, en una etapa crítica en el campeonato.
Este descalabro del fútbol italiano en la Liga de Campeones contrasta con el éxito de los clubes de Alemania e Inglaterra que clasificaron a todos sus equipos e incluso España que metió a tres.
Lo curioso es que el fracaso de los equipos italianos se presenta en una etapa donde la Nazionale juega muy bien al fútbol, más alegre y ofensiva desde que la tomó Césare Prandelli de manera que tocará a los analistas domésticos del fútbol italiano el buscar las causas que provocaron este hundimiento de clubes de tanto prestigio en el planeta fútbol.

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