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Viernes, 16 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Miércoles 11 diciembre, 2013


Estrategia y suerte.
En el caso de Óscar Ramírez no solo alcanza la primera.
Eso de decir que el técnico de la Liga solo necesitaba un gol para eliminar al Saprissa, parece una afirmación fácil después de jugado el partido, pero la comedera de uñas y los principios de infarto que padecieron miles de sus seguidores cuando el Saprissa se les fue encima hicieron evidente que no alcanzaba el 1-0.
Finalmente alcanzó, pero quedamos notificados de que si el Saprissa empataba el partido, el Machillo estaría hoy crucificado.
Y si bien es cierto Pemberton no tuvo una sola intervención de apremio, virtud de marca rojinegra, también que el gol del empate pudo caer en diferentes instancias, la más clara, cuando Josué Martínez se instaló solitario frente a Patrick, pero en lugar de cruzar su remate a la red, como lo hizo Deiver Vega en similar posición en el Saprissa, lo remató desviado. Si ese remate entra, hoy los morados probablemente serían finalistas.
Alajuelense jugó al filo de la navaja pero no se cortó las venas; su victoria combina los méritos de su entrenador para planificar un partido en el que solo necesitaba un gol para ganarlo; la suerte, gran compañera del estratega erizo y desde luego la falta de gol del Saprissa.
En frío y 24 horas después del compromiso, se puede analizar el juego aplaudiendo las decisiones tácticas de Óscar dirigidas a obstaculizar al rival desde su salida.
Venegas bloqueó la salida de Smith y Alonso hizo lo propio con Barquero; el jugar al pelotazo largo obligó a Robinson y Umaña a estacionarse atrás, sobre todo con Palacios y Alpízar encima. Con estos ordenamientos la Liga metió al Saprissa atrás. Recordemos cómo le costó a Donny Grant salir jugando en los saques de puerta. Todos sus compañeros tenían pareja.
Cortadas las conexiones entre la retaguardia morada y sus compañeros de cintura, se triplicó el trabajo de Golobio y Russell, los dos de gran actuación. Guzmán no es peligroso en ofensiva.
Entonces, sin un ariete de peso y potencia tipo Cristian Lagos, lo que quedaba a la defensa manuda era cerrarse, juntarse y hacer una pelota en zona caliente donde chocaran una y otra vez las intenciones ofensivas de los habilidosos Madrigal, Deiver y Estrada que gustan de anotar en la nariz de los porteros.
El partido que Óscar Ramírez soñó y planificó le salió perfecto, pero ocupó de suerte para que el Saprissa no lo mandara al infierno.

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