Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 15 Noviembre, 2013

Sin duda que Christian Bolaños le sigue jalando el rabo a la ternera, pero no podemos despedazarlo remitiendo su justificación a un dolor de muela de su hijo.
No nos parece justo descuartizar al futbolista, con la simple frase de que no quiso viajar a Australia “por un dolor de muela de su hijo”, porque esto suena a excusa barata.
En la explicación escrita que el jugador le presenta al público, es fácil deducir de que no se trató de un simple dolor de muelas lo que provocó complicaciones en el seno de su familia, sino que tenemos que valorar asuntos de país, aviones, traslados y el tratamiento propio del malestar de su heredero.
Ahora, yo no sé como hace Bolaños para no orinarse de miedo cuando llama a Jorge Luis Pinto y le narra este argumento, con tintes novelescos para los detractores del jugador.
Yo no creo que ningún seleccionado se anime a llamar al disciplinado entrenador de la Selección Nacional para decirle que no lo lleve a Australia “porque a su hijo le duele la muela”. ¡Se imaginan la reacción del técnico!
Personalmente deduzco de que si Jorge Luis Pinto no se molestó por la solicitud de Christian (al menos no hizo pública ninguna molestia), es porque quedó satisfecho con la explicación de su mediocampista, detalle que no se presentó siempre en situaciones similares entre entrenador y este mismo jugador.
Sin ánimo de que la prensa deportiva tenga que hacerse la tonta y dejar pasar estos hechos que podrían calificarse como de indisciplina en el seno del equipo de todos, tampoco vemos la urgencia o la necesidad de darle tanta relevancia negativa a un suceso como este y pasar horas y horas hablando pestes de un jugador al que Costa Rica necesita en Brasil por su incuestionable calidad futbolística.
No se trata de ser alcahuetes, sino de saber medir el calibre de los hechos. En este caso específico, donde Jorge Luis Pinto no expresó molestia alguna por el pedido de su jugador y seguramente lo que tenía que decirle, sobre el riesgo de esa ausencia, lo hablaron en privado, de manera que no parece prudente que sea la prensa deportiva la que infle un incendio donde no existen llamas.
La lógica dicta de que si la Comisión de Selecciones Nacionales y el técnico Pinto, no armaron un alboroto por el pedido de Bolaños... ¿por qué tenemos que ser nosotros los periodistas los que tenemos que conducir a Christian a la hoguera? ¿Qué es, que no queremos verlo de rojo en Brasil?

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