Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 12 Noviembre, 2013

Dejemos a los lesionados o suspendidos aparte.
No cabe analizar qué se ganó o perdió por los que faltaron y no por los que estuvieron.
Óscar Ramírez le empieza a ganar el clásico a González por el sector derecho de su zona defensiva, cuando les ordena a Kevin Sancho y Luis Miguel Valle no abandonar la trinchera.
En el juego del 4-4, Michael Barquero hizo loco, metió dos goles, sirvió otro y fue la figura del encuentro. El Machillo le ordenó a Sancho esperarlo y no ir a buscarlo.
Saprissa es muy peligroso cuando en ofensiva se recuesta por la izquierda; es ahí donde pululan y se mueven Diego Estrada y Diego Madrigal. En el clásico, Deiver Vega suplió a Madrigal. El técnico manudo le ordenó a Valle no adelantarse y jugar delante de Sancho, para cerrar el portillo ofensivo morado por ese sector. Saprissa no encontró espacios ni libertad de movimientos en una zona de ataque que usualmente le es propicia.
Todos sabemos que El Monstruo no pesa en ofensiva pero su mediocampo es talentoso y genera muchísimo fútbol. Si usted corta el fluido de balón hacia el único ariete, Ariel Rodríguez y bloquea a los creativos, va a salir avante.
Ramírez anuló la franja izquierda ofensiva del Saprissa, secando a Barquero y a Estrada. Ariel fue fácil presa de los tornillos de Porfirio y Gutiérrez, mientras que entre la movilidad de Ariel Rodríguez y la explosividad de Allen Guevara, rompían otro vínculo letal de los morados, la sociedad entre Manfred Russell y Deiver Vega.
A este par de mediocampistas, los dos de la Liga les pasaron por encima y contrario a las funciones tácticas de Sancho y Valle de esperar, con estos fue al revés. El Machillo los dejó volar, atacar, arremeter y empujar a sus marcadores a su propio territorio. Fue por eso que Manfred y Vega no pesaron ni se vieron.
Douglas Sequeira quiso ir por el “Cusuco” y fracasó estrepitosamente en el intento y hubo un futbolista que tácticamente resultó un fiasco en los planes de Rónald González y que fue Juan Diego Madrigal. Alineado de volante para bloquear la salida de Ariel Soto, no hizo su trabajo y tampoco colaboró con Jordan Smith para frenar al expreso Johan Venegas, la figura del clásico.
Finalmente Saprissa descuidó a Armando Alonso quien dibujó estragos y Jerry Palacios se comió de un bocado a un aburrido Michael Umaña, seguramente con su mente en Australia y no en la Sabana. Conclusión: 3-0.

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