Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 12 Octubre, 2013

Siempre escribimos que Costa Rica iba a jugar este viernes en Honduras al ritmo que le presentara el rival.
Con la clasificación asegurada, no había ninguna necesidad de ir al ataque y menos encerrarse a defender un empate, pero conociendo las preferencias tácticas de Jorge Luis Pinto, era más probable que se apuntara a la segunda opción que fue la que finalmente presentó.


Ahora, no fue que la Selección Nacional se encerró a defender un cero a cero, porque la propia inoperancia de los catrachos no la obligó a hacerlo, pero el planteamiento táctico fue muy a lo Pinto, al punto de que aparte de una línea de cinco junta y concentrada, que solo permitió dos remates al marco de Keylor Navas, uno de ellos el gol, vimos a jugadores como Christian Bolaños e incluso a Álvaro Saborío, cooperando en retaguardia, olvidados claramente sus afanes ofensivos.
Como el entrenador de Costa Rica es detallista hasta la médula y pone oídos sordos a los centenares de detractores de su trabajo, que aún con la clasificación amarrada con dos fechas de antelación no cesan en gritar sus cuestionamientos y de nuevo están de fiesta por la pobre presentación de este viernes, a quienes lo apoyamos, no nos extrañaría en absoluto que el estratega colombiano haya aprovechado este partido en San Pedro Sula, como un buen entrenamiento táctico para lo que se va a venir en Brasil.
En el Mundial, la lógica dicta que Costa Rica no se va a abrir, probablemente se va a encerrar y el juego ante Honduras pudo servir —estamos especulando—, para probar movimientos tácticos, sobre todo con Cubero en lugar de Tejeda que se pueden poner en práctica en la máxima justa futbolera del planeta.
En todo esto de la estrategia, don Jorge Luis nos lleva muchos años de ventaja a todos.
En todo caso “lo que cuenta” es que se perdió, la Selección Nacional volvió a jugar horrible y solo presentó un poco de mordiente tras recibir el gol y gracias a las variantes ofensivas que ordenó el entrenador. Campbell, Calvo y Mambo le dieron otra cara al equipo, que por lo menos tuvo la decencia de ir por todo por el empate, lo buscó con ganas, mínimo para taparle la boca a los colegas mexicanos que insinuaron que entre Pinto y su compatriota Luis Fernando Suárez, pudo haber “gato encerrado”.
Ahora toca cerrar la eliminatoria con México y es de esperar un juego costarricense muy superior al grisáceo de este viernes.

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