Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 10 Octubre, 2013

Falleció Jorge Ross González.
¡Ahora sí que me quedé huérfano!
Lo he escrito muchas veces en esta Nota, al través de mi larga carrera como periodista deportivo, iniciada en 1969, topé en mi trayectoria con tres hombres que me orientaron, condujeron, aconsejaron para tratar de hacer mejor las cosas.
Fanáticos de la Nota de Tano, empresarios maduros y responsables, amantes de los deportes, en cada ocasión que en esta columna nos descarriábamos con encendidas polémicas, agresiones verbales fuera de tono, innecesarias vehemencias, inoportunas transparencias, análisis equivocados, en la cita puntual de cada mes con estos tres hombres, sus brillantes consejos hacían que la Nota volviera al carril.
Me refiero a Guido Masucci; Carlos Manuel Barrantes y Jorge Ross, los tres fallecidos, hombres deportistas que me han dejado desamparado.
Los tres pautaron con sus empresas en Tano…qué tal!.
Guido con Agencias Internacionales, Carlos Manuel con Gilca, pauta que aún se mantiene gracias a la cortesía de quien fue su esposa, doña Lilliana Calderón y Jorge con la Estación de Servicio San Sebastián, que entiendo, la vendió, una vez empezó a padecer de una larga enfermedad que lamentablemente no pudo superar.
Lo del anuncio era simbólico.
Lo que los tres querían y lo que Tano también deseaba, era esa cita una tarde cada mes con cada uno de ellos, donde con la excusa de ir a cobrarles la publicidad, terminábamos siempre en una extensa tertulia en la que normalmente “arreglábamos el fútbol nacional”.
Desde luego que con Guido, italiano puro y periodista deportivo en Venezuela, comentábamos la realidad del calcio, con Carlos Manuel, padre de la pesca deportiva, nos desviábamos hacia esta, su otra pasión y con Jorge el otro tema era el baloncesto, pues Ross fue gran basquetbolista y luego exitoso director técnico, sobre todo con Reyco, un equipo que don Jorge hizo grande a finales de la década de los años 70.
Inolvidable su compañía durante el Mundial Italia 90; formamos un grupo con Pilo Obando, Hernán Morales y Álvaro Allen, los cinco metidos durante un mes en el carro de Repretel, conducido por Allen; recuerdo cuando nos fugamos a la Costa Azul; visitar los entrenamientos de la Sele; asistir a los partidos; la emotiva despedida en Roma después de la paliza que nos dieron los checos; en fin, momentos inolvidables con Jorge Ross, un enorme amigo de verdad.
A su esposa, a José Pablo y demás hermanos y a toda la honorable familia de mi papá deportivo, sentidas condolencias.

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