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Martes, 20 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 08 octubre, 2013


Un comentarista de una emisora deportiva que me dejó la impresión de ser un imitador de Everardo Herrera, se puso a analizar el primer tiempo del juego del pasado domingo entre Herediano y Puntarenas y dijo que el penal a los chuchequeros se lo hicieron a Ricardo Blanco y que el Team atacaba muy bien por el fútbol de Álvaro Sánchez.
O sea, que por lo dicho, los equipos que jugaban eran Belén y Alajuelense. Hablar por hablar.
Uno cae mal con estas apreciaciones, máxime que entre bomberos no se deben majar las mangueras, pero de vez en cuando es bueno resaltar errores, que todos cometemos, para ver si acaso mejoramos el trabajo de los profesionales de la comunicación deportiva.
Debemos ser más rigurosos en el análisis y distraernos menos cuando asistimos a dar cobertura a un evento deportivo. Dejar los teléfonos celulares en la emisora o en el periódico no sería una mala costumbre.
Un buen periodista tiene que estar atento a lo que pregunta y a lo que va a recibir por respuesta.
Por ejemplo, este fin de semana llegaron al país varios de los jugadores seleccionados que actúan en el extranjero: los llamados legionarios.
Todos dijeron en el aeropuerto, “que no podían confiarse en los dos partidos que faltan de la eliminatoria frente a Honduras y México”. Y, el entrevistador como si nada.
Si ya Costa Rica está clasificada al Mundial, el hecho de que los jugadores se confíen o no para los dos partidos restantes no tiene la menor importancia. Sería peligrosísimo confiarse sin la clasificación amarrada.
Lo relevante de este par de partidos de la Selección Nacional, es que Costa Rica tiene en sus manos el destino de selecciones como México, Honduras y Panamá que aspiran a viajar a Brasil. Costa Rica será, depende de los resultados que obtenga en el cierre de la eliminatoria, un juez ejecutor, un juez que va a dictar sentencia, un juez que puede definir la ruta de los seleccionados que procuran el tercer lugar de la eliminatoria o mínimo jugar por el repechaje.
Los juegos de Costa Rica en Honduras y en el Estadio Nacional ante México, no son asunto de confianza; son asunto de sentencia.
¿Qué hubiera sucedido, si cuando Bryan, Celso y Navas le manifestaron al colega en el aeropuerto que “no podían confiarse”, el periodista les hubiera repreguntado… ¿por qué, si ya estamos clasificados?
Sin duda que la entrevista hubiera agarrado otro sabor.

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