Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 27 Septiembre, 2013

El Imperio del Mal, como le dicen los fanáticos de los Medias Rojas a los Yanquis de Nueva York, quedó fuera de la postemporada.
Apenas por segunda vez en 19 años, la primera fue en 2008, los Bombarderos del Bronx verán la disputa de las series divisionales, el título de Liga y la Serie Mundial, escenarios todos donde fueron enormes protagonistas, por la televisión.
Mermados por un roster muy viejo y varias lesiones, la eliminación matemática de los Mulos se dio la noche del pasado miércoles, cuando se combinó una nueva derrota ante los Rays, con el triunfo de los Indios en Chicago.
A pesar de contar con la nómina más cara de las Grandes Ligas, a un costo de $230 millones, uno de los equipos más mimados del planeta no pudo alcanzar uno de los cinco puestos para viajar a los playoffs.
Si bien es cierto la temporada fue atípica para el poderoso trabuco neoyorquino por la inusitada carga de lesiones de prácticamente todo su equipo, salvo un par de excepciones, la ruta del desastre hay que empezar a marcarla con tres pasos en falso (de varios), de la gerencia encabezada por Brian Cashman, cuando dejó escapar a los Piratas al veterano receptor Russell Martin, veterano, bueno y barato, sin tener un reservista que le llegara ni siquiera a la rodilla. Los “catchers” de los Yanquis, Austin Romine, Chris Stewart y J.R. Murphy, fueron un completo desastre en la campaña y en la última serie ante el archirrival, Boston, ellos, los receptores, botaron dos partidos.
Nadie se explica por qué dejaron ir a Martin y menos aún cómo no firmaron otro receptor de valía. Otro error que ya resulta repetitivo en un club con tanto dinero, es la terquedad en no firmar un lanzador dominante, ganador, de experiencia y que transmita confianza.
Se aferraron a los veteranos C.C. Sabathia, Hiroki Kuroda y Andy Pettitte; los dos primeros se desinflaron después del Juego de Estrellas; el zurdo Pettitte hizo lo que pudo y ya anunció su retiro definitivo, junto al más grande cerrador de la historia, Mariano Rivera; Iván Nova tuvo una temporada decente, pero Phil Hughes fue una eterna calamidad y todo apunta a que sus papeles en el Bronx han terminado.
Paso en falso dejar escapar al jonronero Raúl Ibáñez, que los metió a punta de batazos a los playoffs la temporada pasada, que valía $1 millón y firmar a Vernon Wells ($14 millones), que no ayudó en nada a salvar a los Mulos del naufragio. Sigo mañana.

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