Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Lunes 23 Septiembre, 2013

Lo hermoso del fútbol.
Se escribieron miles de palabras; se pronunciaron centenares de personajes; se proyectaron análisis; se publicaron encuestas; el clásico acaparó la atención.
No recordamos que nadie, menos nosotros, metidos en el entorno del clásico hablara o vaticinara de lo que a la hora del partido podían hacer Michael Barquero y Ariel Soto. Los focos de las cámaras tomaron para otros lados.
¿Repetirá Saprissa la línea de cuatro?
¿Quién sustituirá a Maurin Vieira en la Liga?
¿Kenner Gutiérrez; Juan Gabriel Guzmán; Allen Guevara?
Pues resulta que el Saprissa salió con tres centrales y dos carrileros (igual que la Liga); se soltó en ofensiva Barquero, dándose el lujo de meter dos goles y servir otro y el sustituto de Vieira fue el joven Ariel Soto, reactivado por Óscar Ramírez en un equipo “donde todos son titulares”.
El jovencito zurdo se comió el costado izquierdo del campo, irrespetó la jerarquía de Jordan Smith y puso un par de goles casi en bandeja. ¡Genial!
“Decidí jugar línea de tres para que Kendall Waston cuidara a Jerry Palacios”, manifestó Rónald González. Bueno, la verdad que Kendall jugó muy bien, pero como policía del catracho le robaron la cartuchera, porque el ariete manudo pegó un remate de cabeza en el horizontal y luego anotó en posición prohibida. Más bien fue Palacios el que marcó a Waston en los tiros de esquina. Indirectamente, Jerry provocó el autogol de Robinson.
Pero retornando a lo estratégico, la titularidad de Waston provocó el sacrificio de Minor Escoe y al jugar Saprissa con dos puntas, Ramírez y Rodríguez, sentaron a Luis Diego Cordero.
Alajuelense no varió su sistema táctico; nada más puso a Soto por Vieira y mantuvo el 3-5-1-1 de sus últimos compromisos, frente a un 3-2-2-2 de los morados.
Más arriesgada la propuesta capitalina que sin embargo se vio sorprendida por el par de goles erizos; pero, cuando Manfred Russell se erigió como líder y Barquero sacó la ametralladora, el hecho de contar con un binomio de ataque metido entre los centrales manudos, le ayudó muchísimo al Saprissa a darle vuelta a la tortilla.
Cuando Alajuelense se topa fortuitamente con el 3-3 y punza con Venegas y Alpízar, Rónald le mete piernas a la cintura con Escoe y Madrigal para tapar espacios.
Ahora, si todos los caminos conducen a Roma, por suerte ayer todos los caminos del clásico condujeron a un empate justo y espectacular.

[email protected]