Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 12 Septiembre, 2013

La clasificación tiene nombre y apellidos.
Jorge Luis Pinto Afanador.
Y nos afanamos de haberlo apoyado, de ser parte de una minoría, pero minoría de verdad del sector de la prensa deportiva que estuvo con el colombiano del principio hasta el final. Y el final de esta primera etapa terminó el martes. Ahora sigue un nuevo inicio.
“Soy un hombre honrado y trabajador”, dijo el director técnico de Costa Rica en el vestuario del estadio jamaiquino.
Esa segunda cualidad que se acredita vale oro, máxime si repasamos la historia laboral de algunos de sus antecesores en el cargo. Un compatriota suyo viajaba a Colombia dos veces al mes mientras cobraba por su “trabajo” y otro se presentaba a las prácticas a las 11 a.m. y al mediodía estaba almorzando con su asistente técnico en un restaurante cercano al Proyecto Gol, donde servían manjares de su patria.
Lo que sucede con Pinto es que además de honrado y trabajador, es responsable en su trabajo; es un profesional disciplinado, serio y con grandes conocimientos de su carrera. Es un técnico que sabe muchísimo de fútbol y no necesita publicitar sus títulos académicos ganados en escuelas europeas y suramericanas, porque los mejores mensajeros de su brillante forma de trabajo, son los futbolistas que se han entrenado bajo su mandato.
Cuando se les pregunta a futbolistas colombianos, peruanos y costarricenses que cite a dos o tres de los mejores técnicos con los que han trabajado, el nombre de Jorge Luis Pinto no falta en esa lista privilegiada.
Si a todos los seres humanos en cualquier faceta o actividad que desempeñan en su vida es mejor mirarles virtudes que defectos, en el caso de Jorge Luis Pinto y hablando exclusivamente de fútbol, sus virtudes aplastan sus defectos y sumaba tantas de las primeras, algunas aquí reseñadas, otras mostradas en el camino, que en la Nota de Tano no dudamos ni un segundo, ni nunca, de su trabajo ni en señalar la imperiosa necesidad de que lo mantuvieran en el cargo.
Por más que arreciara la tormenta de la crítica y los cuestionamientos a su labor y cuando la mitad del país pedía su cabeza, alentado por una prensa deportiva caliente y poco analítica y unas redes sociales desaforadas, cargadas de veneno y pachuquismo con las excepciones de rigor, jamás dudamos de que Jorge Luis Pinto clasificaría a Costa Rica al Mundial. Reconocer también que dirigentes con cabeza fría colaboraron al éxito.

gpandolfo@larepublica.net