Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 7 Septiembre, 2013

No me vengan con cuentos.
Si un solo costarricense hubiera adelantado que al minuto diez del partido, la Selección Nacional iría ganando 2-0, que se dedique a novelista de ciencia ficción.
Ese arranque de la Tricolor, además de prodigioso, sorprendente e inesperado le cambió el libreto al partido.
Ningún seleccionado del planeta está preparado en un juego de eliminatoria a encajar dos goles en el prólogo del cotejo. Se rompen todas las partituras y la contienda agarra para otro lado.
Para los costarricenses, para Costa Rica como país, porque la ansiada revancha contra estos endemoniados estadounidenses y su líder teutón, fue tema país después de los sucesos de Denver, el arranque del partido fue sinceramente de película. Ese par de goles de cabeza de Acosta y Borges tuvieron un sabor riquísimo y se cantaron a todo pulmón con gritos de desquite. Vibró el alma nacional y reventó el coloso de La Sabana.
El ir arriba 2-0 en el partido más esperado en la historia del fútbol nacional con ribetes de revancha, desquite, desahogo, descarga eléctrica de ira y frustración por culpa de la nevada en Colorado y sus derivados, transformó el escenario en un manicomio de fervor patrio bien difícil de narrar por lo impresionante del suceso.
Y desde luego que ese par de goles en el desayuno de la confrontación, rompió en mil pedazos los análisis de los previos o... ¿alguien en este país adelantó que Costa Rica ganaba 3-1 con dos goles en los primeros diez minutos? El resultado final lo acertaron muchos, pero la forma de llegar a él, nadie.
La Nota de Tano falló en su vaticinio; esperábamos mucho más de la visita, que solo despertó después del descuento cuando metió el partido como lo habíamos imaginado. Ellos con la pelota y la Selección metida atrás; ese fue el ritmo del partido que presagiamos, pero sin el 2-0 inicial y tempranero.
Pero... qué rico no haber adivinado y qué felicidad sentimos en nuestro corazón por el éxito para Jorge Luis Pinto, gestor táctico de esta nueva hazaña. La Selección Nacional es un equipo muy bien trabajado, se nota a la legua y detrás de esa laboriosidad, hay un hombre, un maestro, un científico de este hermoso deporte.
Ahora sigue Jamaica y si se gana en Kingston, será Brasil el país anfitrión de la cuarta participación de Costa Rica en una copa del mundo. Noche mágica; ilusión intacta.
¡Gracias muchachos, como los llama el Machillo Ramírez!

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