Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 5 Septiembre, 2013

Qué enorme satisfacción sentí como costarricense, pero más como periodista deportivo, de que la delegación de los Estados Unidos haya tenido un recibimiento bien tranquilo, decente, propio de un país culto, una bienvenida que significó una derrota por goleada para quienes promovieron lo contrario a través de las redes sociales y con el lamentable apoyo de unos pocos medios de comunicación deportivos, que buscaron “rating” a costa de sangre.
Como ciudadano de esta país, me hubiera sentido muy mal si a los seleccionados de los Estados Unidos, cuerpo técnico y delegados, les hubieran hecho lo que se promovió en las redes sociales. Si bien es cierto se presentaron algunos brotes de rebeldía y protesta, fueron mínimos e insignificantes. Nuestros rivales futbolísticos de mañana, hicieron fila como turistas normales, les chiflaron y aplaudieron, subieron al bus, las ventanas del automotor recibieron un par de “huevazos” y hubo escolta motorizada hasta el hotel. Aplausos a la organización.
Así se trabaja en un país decente.
Ojalá, este grato comportamiento de los costarricenses a la hora de recibir a la delegación visitante, se repita en el Estadio Nacional.
Sinceramente no vale la pena que los miles de asistentes al juego ingresen a las gradas con cuchillos y puñales y los jugadores de la Tricolor pisen la grama armados con AK-47 entre pecho y espalda. Los jugadores rivales deberán sentirse en la caldera del diablo, pero por medio de otras manifestaciones.
Y lo más urgente del juego, es que los once titulares de Costa Rica no entren con sangre en el ojo; el deseo de revancha los puede nublar y el partido se les puede ir por ruta equivocada.
Si físicamente será imposible desprenderse del entorno que será ardoroso y caliente en contra de la visita, mal haría el cuerpo técnico de la Tricolor en meter en la mente de los jugadores otra cosa que no sea jugar bien al fútbol.
Los profesionales en sicología, los motivadores del seleccionado y el cuerpo técnico, deben separar de tajo y de forma fulminante, el entorno hostil del escenario con el partido de fútbol.
De ahí que nos impresione positivamente, escuchar a los jugadores costarricenses muy claros en sus manifestaciones de que lo de ellos es jugar al fútbol. Tienen que concentrarse en el partido, buscar los goles, el triunfo y se abren las puertas del vuelo a Brasil. La revancha es asunto de otros.

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