Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 30 Agosto, 2013

La mejor Liga Deportiva Alajuelense de la temporada se metió en un partido táctico intenso y vibrante en su patio con el campeón mexicano, el América, al que derrotó gracias a un penal bien sancionado por el silbatero salvadoreño Elmer Bonilla, que finalmente inclinó la balanza del lado rojinegro.
La Liga y el América jugaron a todo volumen, un partido de ida y vuelta de escasas emociones en los marcos, pero a todo gas en la mitad del campo, con futbolistas tenaces, entregados y talentosos en las dos formaciones que no regalaron nada, fueron a todas y sinceramente, debieron quedar igualados.
Quizá el espíritu de Mauricio Montero, dedicado sentimental del partido, iluminó a Álvaro Sánchez para que le filtrara un pase corto entrando al área a Armando Alonso, quien fue bloqueado en clara falta por el defensor Carlos Gutiérrez, penal que el propio Sánchez con un sólido zurdazo dejó en los cordeles y catapultó a los anfitriones a la victoria.
Puede que el triunfo de la Liga no haya sido justo, en el sentido de que el América no mereció perder, pero en partidos tan emotivos, donde la táctica se combina con la velocidad, el talento de grandes jugadores como Sambueza, Andrade y Rey, los extranjeros del monarca mexicano, que encontraron la propia medicina del buen fútbol en rivales destacados como Porfirio López, un coloso en defensa, Maurin Vieira que enseñó explosividad, vértigo y clase y sobre todo los dos relevos, Camilo Aguirre y Álvaro Sánchez, lo justo hubiera sido el empate.
En todo caso, fue Patrick Pemberton con dos decisivas paradas el que anuló las posibilidades de las Águilas de alzar vuelo, pero como contraparte, el deseo, afán y necesidad de triunfo del Alajuelense fue inclaudicable, por eso vimos y admiramos a una Liga al mejor estilo de Óscar Ramírez, bien parada, bien coordinada, cerrando espacios y procurando metros libres en ofensiva por los costados, el centro y con filtros largos, que mantuvieron ocupados al portero González, a los centrales Molina y Valenzuela en la nuca de Palacios y a los carrileros Pimentel y Albrete concentrados en las subidas de Viera y Salvatierra.
Partido sin treguas ni desmayos, tenso, dramático para los locales, obligados a la victoria, frente a un América no completo pero sí entregado, total y absolutamente honesto en su propuesta de victoria, que le fue arrebatada por un rival que aportó idénticos argumentos para conquistarla.

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