Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 23 Agosto, 2013

Los grupos que se monta la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe de Fútbol para jugar la Concachampions son como película repetida.
Un sembrado uno, el equipo fuerte que representa al fútbol de Estados Unidos y México; en la mitad del emparedado la mayoría de clubes centroamericanos, incluidos desde luego los costarricenses y finalmente, en una tercera posición los pasteles, clubes del Caribe y de las zonas más débiles del balompié del área.
La planificación de la competencia es más que evidente: solo se clasifica un equipo por grupo y se formaron en esta nueva edición ocho grupos.
En el arranque del torneo, fechas uno y dos, los clubes costarricenses, por ejemplo, sueñan con desbancar y derrotar a alguno de los “cocos”. Se ilusionan sus dirigentes y técnicos que en esta ocasión se va a triunfar en algún estadio mexicano o estadounidense, pero a la hora de la cita, ganan los anfitriones y más rápido de la cuenta se esfuma la ilusión de estar presente en el ansiado mundial de clubes.
Saprissa, Herediano, Cartaginés y Alajuelense muerden el polvo en las primeras de cambio, con la excepción del inolvidable tercer lugar de los morados en Tokio, hazaña cada vez más lejana y por lo andado, pareciera irrepetible.
No logran los equipos costarricenses dar el gran golpe de vencer a los representantes de Estados Unidos y México y es ahí donde se pega con cerca.
En una eliminatoria tan corta y dentro de un grupo donde usualmente se clasifican los equipos que más goles les meten a los pasteles, una sola derrota de los clubes costarricenses en Estados Unidos y México conduce irremediablemente a ser eliminados y esto, debería ser motivo de análisis y hasta diríamos que de rectificación.
Sin querer ser defensores de la poca capacidad de los cuatro grandes de nuestro campeonato para salir avantes, aunque sea aisladamente de sus compromisos en el norte de América, nuestros delegados deberían oponerse en los congresos a que la Concachampions se juegue de esta forma.
Nos parece más justo y equitativo, que en lugar de formar ocho grupos de tres equipos de donde se clasifica solo uno como sucede hoy, sería más equilibrado formar menos grupos con más equipos y que se clasifiquen dos por grupo a una segunda fase.
Es desmotivante quedar eliminado de un eventual Mundial de Clubes, solo por jugar un pésimo partido en México o Estados Unidos.

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