Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 30 Julio, 2013

A punto de terminar el Torneo de Copa Banco Nacional con una final inesperada en la que estará presente con todo merecimiento Carmelita, hay que decir que el volver a programarlo no resultó un éxito, pero mucho menos un fracaso.
La competencia deja más cosas positivas que negativas y mucho trabajo por delante a la Unafut, para mejorarlo y corregir errores que se presentaron por falta de experiencia, por lo atravesado del calendario y por la misma novedad del certamen, expuesto a decenas de situaciones que quizá no se previeron o que se fueron presentando en el camino.
Quien no camina no tropieza.
Los dirigentes de la Unafut se arriesgaron al poner en marcha el evento, entregaron los riesgos económicos del torneo a un empresario privado, fijaron los montos de los premios a los clubes según avanzaran en la clasificación, escogieron a los clubes participantes y el empresario buscó un patrocinador oficial.
El primer paso en falso no fue responsabilidad de nadie.
Cuando se anunció el calendario, dos de los clubes de mayor afición como Herediano y Alajuelense tenían programada parte de la pretemporada en México. Con toda lógica, los dirigentes de esos equipos les dieron mayor prioridad a esos más que a la Copa y con ello la organización perdió el interés de los aficionados en la mitad de la llave. Lógicamente la Unafut ubicó a florenses y manudos en la parte alta de la llave y a Cartaginés con Saprissa en el otro sector, con el propósito de que los cuatro grandes se toparan en las instancias semifinales. Digamos que por ahí estaba el “negocio” para el empresario.
Sin embargo se “jodió la cosa” al ser eliminado el Team por Jacó Rays en las primeras de cambio y luego la Liga sucumbió con Carmelita en los cuartos de final. De esto, absolutamente ninguna responsabilidad o culpa recae en la organización. Entonces, se filtró Carmelita y en el otro sector con toda lógica avanzaron brumosos y morados que el próximo miércoles definirán al otro finalista.
Se presentaron grandes asistencias donde la lógica dictaba que se darían: Saprissa en Nicoya y en el Fello Meza y gradas vacías cuando se enfrentaron equipos con escasa afición, caso del duelo entre Jacó Rays y Carmelita. Grecia le dio la espalda a la reserva del Alajuelense y la masa morada se alista a respaldar al Monstruo en el Estadio Nacional.
La Copa pegó. Toca mejorarla.

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