Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 17 Julio, 2013

Dos lectores de esta Nota me hicieron ver el error que cometimos al ubicar como sede del partido de anoche la ciudad de Baltimore, cuando era en Hartford, Connecticut.
Gracias por la corrección.
Escribimos ayer, lógicamente antes del partido, que “para nada me asustan las presentaciones oscuras de los ticos en Copa de Oro; el equipo de Jorge Luis Pinto está muy bien trabajado y el realce del rival (Estados Unidos) va a elevar el ritmo de competencia e incluso, aunque los dos seleccionados se llevan ganas y de las buenas, perfectamente pueden, al estar ya clasificados, negociar un empate y dejar la sacada de clavo para el 6 de setiembre en el Estadio Nacional”.
Nos parece que esta apreciación calzó exactamente con lo sucedido en el primer tiempo, donde la Selección Nacional no solo se vio mejor que la anfitriona, sino que se notó un control total del partido, que es lo que busca con afán don Jorge Luis.
Lo que sucede (y eso desinfla) es que no debería bastar con tener controlado un partido si no se observan situaciones u oportunidades de gol en el equipo. Es aplaudible que gracias a las indicaciones del estratega de la Tricolor, se puedan ahogar los talentos, pulmones y la gestación de fútbol del enemigo. Se hizo evidente que en todo el partido, los grandes animadores del equipo de Klinsmann, como Torres, Diskerud y Holden no aparecieron por ninguna parte, siendo una tripleta de lujo, lo que habla bien de la labor de Borges, Tejeda y Wallace, pero en zona caliente, en esa área de candela donde Costa Rica se aburrió de botar ocasiones de gol ante Belice, anoche no se vio absolutamente nada.
Y noten que son tan exactos los equipos de Pinto, están tan bien trabajados y metidos en el guion, que bastó un solo descuido, un único minuto en que los jugadores rompieron el libreto cuando se fueron todos tras las golosinas de un tiro de esquina, que abandonaron sus trincheras tácticas y entonces Estados Unidos halló los espacios para sellar la victoria.
Cuando Donovan recibió el balón antes de gestar el pase de gol a Brek Shea, Costa Rica solo tenía un hombre en defensa; los demás se fueron al tiro de esquina. Un descuido táctico letal, más en un equipo de Jorge Luis Pinto.
La derrota es justa, un castigo quizá severo para un equipo que ofensivamente no presentó los argumentos con los que trabajó tan exitosamente en defensiva.

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