Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 10 Julio, 2013

Los futbolistas costarricenses cuando juegan montados son espectaculares.
Por eso, los mejores minutos de la Selección Nacional ayer en la Copa de Oro frente a Cuba, se empezaron a gestar después de que Michael Barquero, con uno de sus clásicos morteros largos y cruzados, venció al veterano Odelín Molina en la madrugada del segundo tiempo para el 1-0.
Por ahí empezó la fiesta Tricolor, culminada cuando “los muchachos” de Jorge Luis Pinto se apearon la piñata y se repartieron las golosinas para un 3-0 cómodo y final.
Pero, no debemos olvidar el primer tiempo.
Si vamos a Brasil jugando como lo hizo Costa Rica en esa primera parte, nos carga de goles el seleccionado más modesto que nos toque en el grupo. Cuba nos atrapó mal parados en más de cinco oportunidades y si no anotaron fue por malos, pero las oportunidades sobraron.
Solo a Ariel Pedro Martínez (número 11), le contamos cuatro fugas individuales, gestadas en los pésimos servicios de nuestros mediocampistas, pues tanto Barrantes, como Tejeda entregaron mucho balón al rival, aparte de que Cuba supo presionar en la mitad del campo y obligó a la delantera criolla a jugar de espaldas a la portería de Molina.
La primera parte para Costa Rica fue deficiente con ribetes de desastrosa y no salió con el marcador en contra porque los cubanos no supieron asociarse y juntarse en la zona caliente, en los predios de Umaña y Miller que en varias acciones se vieron descolocados ante el empuje de los cubanos, pésimos a la hora de definir en el área rival.
Pero todo cambió en el segundo tiempo, a pesar de que Jorge Luis Pinto entró con la misma formación. Bastó el trallazo de Michael Barrantes ante un despeje raquítico de Jorge Luis Clavelo para que el seleccionado se montara; entraron al terreno de juego Kenny Cunninghan y Celso Borges, un cóctel de velocidad y ubicación y la “Sele” se apoderó del partido.
Fue precisamente Cunninghan el que dejó botado al zaguero Jorge Luis Corrales y sirvió para que Jairo Arrieta con doble remate metiera el segundo y fue Barrantes, inspirado en sus bólidos distantes, quien firmó el tercero, sacándose un clavo ya que minutos antes le habían anulado un disparo similar que fue a la red, pero con Arrieta en posición prohibida.
Lo positivo del debut en la Copa de Oro fue la victoria y el saber que Jorge Luis Pinto sacará lecciones del mal papel de sus discípulos en el primer tiempo.

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