Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 9 Julio, 2013

Si el Deportivo Saprissa quiere ser campeón nacional tiene que trabajar muchísimo para que sus defensas carrileros, sus hombres de mediocampo creativos y su único delantero la metan. ¿Me leen bien?
¡La metan!
He visto jugar al Saprissa en dos partidos de pretemporada: el clásico Ibérico ante Alajuelense y el domingo frente a Guanacasteca en la Copa. Es el mismo Saprissa que terminó la temporada anterior sin clasificarse para las semifinales.
Jordan Smith juega igual, Moisés Hernández y Douglas Barquero juegan igual; Deiver Vega, Diego Estrada y Diego Madrigal juegan igual y Ariel Rodríguez juega igual.
Y que conste que no estamos diciendo que juegan mal; todos son magníficos jugadores, sobre todo muy técnicos y con cierta facilidad para poner al equipo en posición de ataque.
Pero no definen.
Saprissa no es un equipo contundente en ataque; analicen como Jordan Smith sube y sube, pasa a territorio enemigo y no resuelve nada. Repasen como Deiver Vega toma la pelota y antes de gestar peligro, hace uno o dos regates y la bola no llega al punto de candela.
El Saprissa de Ronald González se desgasta en un juego de gran virtuosismo técnico, donde es un gusto aplaudir la técnica de Estrada y Madrigal, la facilidad de Deiver para las fintas, pero poco balón le llega al ariete Rodríguez, un futbolista, por cierto, de similares características a las de sus compañeros.
Cuando el sistema no le funciona, cuando el chiqui chiqui y el dame y toma no termina en la red, el técnico llama a Cristian Lagos que entra perdido, con cero acople a “esa manera” de jugar del equipo.
Llamamos la atención porque jugando como lo hacen hoy, en la temporada pasada no ganaron nada y ahora perdieron el clásico y a duras penas derrotaron a Guanacasteca, en un partido donde honestamente se vieron mejor los anfitriones.
Cuesta entonces comprender el positivismo que muestra la dirigencia morada encabezada por la voz del club, Juan Carlos Rojas, que mira a su equipo en pretemporada color de rosa. Notamos más cauto al técnico González.
Toca al estratega trabajar y mucho para hallar la fórmula que ponga al equipo a meter goles; ya son demasiados partidos donde esos tres jugadores que ubica a la espalda de un solo delantero nos ofrecen un magnífico espectáculo en lo técnico pero no a un Saprissa convincente y contundente en los cordeles. Urge el paso fundamental: que ese bonito fútbol se traduzca en goles.

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