Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 3 Julio, 2013

Pasada la euforia de la Copa Confederaciones conquistada brillantemente por Brasil, es bueno darle un repaso táctico a la selección campeona, que será anfitriona del próximo Mundial a la que ingresa, por lo sucedido en su patio como favorita.
Antes de ganar la Copa Confederaciones, Brasil no era favorita para dejarse el Mundial: ahora sí.
Empecemos por el principio.
Me parece que la formación estelar de Felipe Scolari no es difícil de maniatar tácticamente; los pentacampeones del mundo y tetracampeones de la Confederaciones, si son bien estudiados por estrategas de selecciones rivales, van a pasar problemas en el próximo Mundial para dejárselo.
Separemos del estudio a Julio César, sin duda un excelente portero, que todavía no comprendemos cómo lo dejó libre el Internazionale de Milán.
La gran ventaja que le observamos a este Brasil, arranca de una línea de cuatro defensas que es la más técnica que ha presentado en muchísimos años. Usualmente, los verde y amarillo han alineado con defensas laterales de exquisita técnica, tipo Roberto Carlos o Cafú, para citar a dos de varias decenas, pero sus centrales han sido limitados técnicamente aunque potentes en lo físico.
Hoy no: Alvez, Thiago, David Luiz y Marcelo, los cuatro son muy técnicos lo que permite que Brasil tenga marca y salida explosiva con relativa facilidad. Se unen a esta cuarteta prodigiosa los dos mediocampistas por afuera: Oscar y Neymar, complementado un sexteto que los entrenadores enemigos tendrán que ver cómo romper, desasociar y limitar. Los otros cuatro jugadores del Brasil son tácticos: los dos volantes recuperadores, Paulinho y Luis Gustavo y el binomio de ataque, Hulk y Fred.
Scolari utiliza a sus dos volantes de marca para que marquen, no para que construyan; esto le toca sobre todo a Oscar. El rol de Neymar es aprovechar la potencia física de Hulk y Fred para ponerlos de cara al marco con ventaja.
Los técnicos rivales tendrán que trabajar en sus respectivas pizarras para romper la fenomenal sociedad entre Marcelo y Neymar por la franja izquierda que luce endemoniada, meter a Alvez en su parcela, bloqueándole la salida y aislar a Oscar.
El tema parece complicado pero no lo es tanto; hay que concentrarse y trabajar tácticamente sobre cuatro o cinco jugadores brasileños y no controlar a diez, como sucede cuando se busca frenar al Barcelona o a la Furia Roja en sus mejores momentos. Por ahí seguiremos.

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