Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 1 Julio, 2013

Brasil conquistó con toda justicia la Copa Confederaciones.
En la final soñada no hubo ensueño porque España se rindió muy temprano, pero sí se presentó esa magia tan característica de los futbolistas brasileños, que sacan conejos de sus sombreros con habilidad pasmosa.
Jugó tan lindo Brasil ayer en el mítico Maracaná, dispuesto desde luego a no permitir una segunda edición del “Maracanazo” —para lo cual se inundó de aficionados alegres, explosivos, contagiosos y felices— , que vimos a Fred “técnico y flaquito” y a Neymar, tapándole el pico a este columnista que osó dudar de sus capacidades futbolísticas.
Es que, como lo apunta la crónica internacional, se trataba del duelo entre la mejor selección del mundo de los últimos cinco años, en la casa de la mejor selección del mundo, dueña de cinco campeonatos mundiales. No podía presentarse una final más mediática y de mayores expectativas, de ahí la pasión con la que la “torcida” afrontó el magno evento en su residencia.
Ahora, eso de anotar un gol en el primer ataque con solo minuto y medio de juego y en ese escenario que le mete miedo al más pintado, tuvo que ayudar a que la final se plantara de cara local en la madrugada del partido.
De nuevo mi amigo Fred, al que califico de tronco con suerte, le anota a Iker Casillas de forma extraña, un remate desde el suelo mezcla de suerte, olfato, duda del arquero, intuición del ariete, qué se yo, pero la bola va a los cordeles y Brasil gana 1-0. Ahora, el 2-0 de mi otro amigo Neymar, ese sí... ¡qué golazo!
¿Habrá leído el futuro catalán la Nota de Tano del fin de semana y me dedicó el “zapatazo”?
Excelente Brasil, aplastó a una Furia Roja sin furia a la que Italia le había dejado al descubierto ciertas limitaciones imposibles siquiera de olfatear en las últimas ediciones del Mundial y la Eurocopa, pero que a nivel de clubes ya los alemanes habían trepado a la vitrina futbolística del orbe.
Parece que se empieza a terminar el ciclo vertiginoso, maravilloso, impresionante por la exquisitez de su técnica del fútbol español, Alemania se propone dominar el mundo, pero ahora salta este Brasil de Scolari a poner las cosas en su lugar, gana caminando la Copa Confederaciones y le manda al planeta fútbol un telegrama para que no se hagan muchas ilusiones, pues el Mundial 14 lo organizan ellos, será de ellos y es solo para ellos, a pesar del “tronco” Fred y el publicitado Neymar.

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