Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 28 Junio, 2013

¡Cómo se sigue irrespetando al fútbol italiano!
Solo hace siete años que la Selección de Italia conquistó el campeonato mundial de fútbol; hará un par años que se convirtió en subcampeona de Europa; es tetracampeona del mundo y todavía sus seguidores tenemos que escuchar comentarios de la prensa deportiva criolla como los de ayer, que dieron a entender que los miles de brasileños que acudieron a presenciar la semifinal, apoyaban a la “azzurri” para evitar a España y que Brasil se comiera el queque.
El pastel que más se les ha atragantado a los pentacampeones del mundo a través de todas sus ediciones.
No reconocer que España juega hoy el mejor fútbol del mundo es vivir en otro planeta, pero que se mantenga en la prensa deportiva, diríamos que mundial, la falta de honor y reconocimiento a los logros del seleccionado italiano, molesta.
Si la diosa justicia se hubiera hecho presente ayer al Estadio Castelão, el primer tiempo debió terminar Italia 3 España 1; démosle méritos a Iker Casillas por los dos goles que le quitó a Maggio, pero el remate de cabeza que dejó escapar Marchisio es imperdonable. La cátedra de fútbol que dio Italia en el primer tiempo debería merecer el reconocimiento de los analistas de este deporte, pero ya verán que vendrá el Mundial de Brasil y otra vez la delegación con más galardones mundialistas después de los anfitriones, viajará sin el apoyo de los medios de comunicación deportivos.
Las semifinal de ayer fue dramática; el gasto italiano del primer tiempo pasó factura y la posesión de pelota de los enanos españoles ayudó a que Italia se derrumbara físicamente. Iniesta recobró su jerarquía, Ramos y Piqué empujaron para adelante y los tres cambios que ordenó Del Bosque fueron vitales para que la Furia Roja se apoderara del juego, lo dominara y lo tuvo de sobra para ganarlo. Buffon no tuvo muchos apuros, pero la pelota le rondó los cordeles a placer. No tuvo quizá España la paciencia o la frialdad para buscar el gol por la ruta más simple; la defensa italiana, heroica y a media pata, con Chiellini y De Rossi mutilados físicamente soportó los embates rojos y la semifinal fue a los penales donde también 13 jugadores profesionales dieron una lección al mundo de cómo se rematan.
El domingo: Brasil-España, la final soñada.
Repasen que a los “tútiles” nadie se los imaginaba ahí y estuvieron a una uña de lograrlo.
¡Aplausos a la mezquindad!

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