Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 22 Junio, 2013

Le cedemos la Nota a Alexandre Guimaraes, quien escribió el siguiente comentario.
“Al ver los juegos de la Selección Nacional, una de las cosas que más me impresionan, es que la mayoría de este grupo aprendió a ser competitivo. Eso en el fútbol de alto nivel significa saber identificar situaciones que se dan y casi siempre elegir las más convenientes.
Una de las razones para ello es que la mayoría de esos jugadores se curtieron en el fútbol de “segundo orden” en Europa.
Esa experiencia del estar jugando siempre, o casi siempre, instauró en cada uno de ellos madurez desde la eliminatoria hacia Sudáfrica 2010. Además permitió identificar situaciones dentro y fuera de la cancha que les hace decir: “Ahora sí somos jugadores de fútbol”. Se les nota una presencia física y anímica que contagia confianza.
También aprendieron, desde la crudeza de vivir en esos lugares duros de adaptarse para un latino, la importancia del estar pendiente uno del otro y apoyarse en las buenas y las malas. Desean lo mismo: triunfar y entrar a la historia.
Desde sus diferentes realidades en sus clubes, aprendieron que solo triunfa el que no se amilana ante la adversidad.
Siempre he sostenido, por la experiencia que me dio comandar dos clasificaciones mundialistas, que el jugador costarricense necesita eliminatoria y media para madurar.
Así ha sido en los procesos exitosos de la selección. El valor diferenciado que está mostrando este grupo, con tres generaciones dentro de él, es que sigue manteniendo la columna del grupo de la eliminatoria anterior.
Al comienzo de este recorrido, se decía que la selección debía ser integrada solo con jugadores locales. Que con tanta gente afuera era difícil armar un equipo. Eso es cierto. Sin embargo, si hay voluntad, compromiso, experiencia y calidad, se le allana mucho el camino al entrenador de turno.
Empatar un partido que se tenía perdido en Panamá, ganar los partidos ganables en casa, como Jamaica, Honduras y Panamá. Perder un juego de esos que te dan rabia cuando vas camino al vestidor, allá en la nieve de Denver, y empatar en un escenario como el Azteca, donde ganar es muy difícil, le ha dado una credibilidad merecida a este grupo.
Viene lo más duro: sostener la embestida de los que vienen atrás. No me gusta apostar, entre otras cosas porque esta profesión es una eterna apuesta, pero sí puedo decir que se va por el camino correcto”.

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