Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 20 Junio, 2013

¿Cuántas horas de trabajo habrá invertido Jorge Luis Pinto para enseñar, preparar y orientar a una línea defensiva para que juegue con el éxito que muestra la de la Selección Nacional?
El orden, la eficiencia, las coberturas, la anticipación, la correcta marca en los tiros libres y de esquina, las pocas faltas, la presión y la velocidad en la marca, que muestra una retaguardia que no ha permitido un gol en cuatro presentaciones en la hexagonal, son producto de un trabajo serio y planificado de parte del cuerpo técnico con los futbolistas. Como dicen por ahí, únicamente en el diccionario, “éxito” está primero que “trabajo”.
Seres humanos al fin y no robots, se han cometido errores, se seguirán cometiendo, pero la mejoría en retaguardia del “equipo de todos”, frase en la que no creemos (miles deseaban el derrumbe de Pinto), ha sido evidente y es uno de los puntos más fuertes en el gran accionar de la Tricolor.
Cuando se entrena con planificación, cuando se trabaja en un sistema, cuando todos aprenden lo mismo y a todos se les enseña igual, el nombre del jugador pasa a segundo plano, por eso en la Selección Nacional no se producen en defensa catástrofes, desplomes, ni “huecos”, jueguen González, Umaña, Miller, Acosta, Díaz o Meneses. Todos cumplen un trabajo practicado por muchas horas en los entrenamientos y en los microciclos que tanto le cuestionan al entrenador.
Y es aquí adonde queríamos llegar para especular con el tema de Víctor “Mambo” Núñez.
¿Por qué no juega el “Mambo” con la Sele?
¿Por qué Pinto “prefiere” a Jairo Arrieta para no citar a Álvaro Saborío?
Yo digo, y es opinión personal, que la respuesta está en el número de entrenamientos que han sumado cada uno de ellos con el entrenador.
Para Jorge Luis Pinto no cuenta el momento; lo que cuenta es el trabajo y si él ha tenido a Jairo bajo su mando táctico y técnico muchísimas más horas que al “Mambo”, siempre va a preferir salir con “su jugador”, con el que trabajó los movimientos estratégicos en las prácticas y no improvisar con el recién llegado, así sea el máximo goleador del campeonato, el preferido del público o el mejor futbolista de la semana.
Nos parece que cuando se trabaja y planifica con seriedad y responsabilidad, este comportamiento del director técnico de Costa Rica es el correcto, aunque la masa de aficionados no lo comprenda.

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