Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Lunes 10 Junio, 2013

Usted puede decir de Jorge Luis Pinto lo que quiera.
Pero, después de analizar tácticamente el partido entre Costa Rica y Honduras, no hay un centímetro de duda de que la Selección Nacional es una formación trabajada y que sabe a lo que juega.
No estamos diciendo que como juega la Tricolor con Pinto sea lo correcto, eso se lo dejamos a los “entendidos”; no estamos juzgando si es defensiva u ofensiva, agresiva o temerosa, prudente o emotiva. Lo único que estamos diciendo es que Costa Rica llegó al partido con Honduras con un trabajo táctico estudiado de antemano; cada jugador sabía lo que tenía que hacer y ahí en la cancha, no cabían imprudencias y mucho menos improvisaciones.
En cada ocasión en la que intentamos defender el trabajo del entrenador de Costa Rica y sobre todo cuando sus detractores critican la prudencia de sus planteamientos, con el argumento quizá correcto de que con los legionarios, la Tricolor está para más, nos remitimos a una parte fundamental de nuestros argumentos en el sentido de que don Jorge Luis es un técnico resultadista y que la hexagonal le iba a caer como anillo al dedo para poner en práctica sus partidos “preferidos” que conllevan para los aficionados drama y sufrimiento.
El entrenador colombiano ha tenido severos tropezones en su carrera muy propios de su profesión, pero también sus vitrinas están repletas de títulos, coronas y copas en diferentes países, todas ganadas en diferentes equipos pero con su exclusivo estilo. Jorge Luis Pinto es un fanático de la táctica y en las eliminatorias mundialistas impera lo táctico, mucho más que lo emocional.
La Selección Nacional luce como un equipo trabajado tácticamente, bien parado, con una zona de retaguardia que aumenta su nivel de juego y seguridad; cinco o seis hombres en la mitad del campo que son el corazón de la formación, y ese ariete aislado y sacrificado, convertido cuando el rival viene de salida en el primer defensa nacional.
Es obligación para los seis equipos ganar en casa y pellizcar afuera; Costa Rica lo está haciendo; dos triunfos caseros y empate en Panamá. Lo de Denver fue una estafa al juego limpio de ahí que sobran las banderitas de la FIFA en los previos de los partidos. Ahora a mirar qué nos traemos del Estadio Azteca y luego, derrotar a Panamá.
Los 15 puntos en territorio tricolor y un par de empates afuera nos meten en Brasil. Vamos por el camino correcto.

[email protected]