Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 14 Mayo, 2013

¿Se la jugará Javier Delgado a los penales?
Lanzamos de una vez la interrogante, bien tempranito, porque será tema durante dos semanas.
Herediano cuenta con la mejor delantera del campeonato y el Cartaginés con la mejor defensa.
Se supone que una zona debe derrotar a la otra durante las dos confrontaciones. Si el Team rompe la retaguardia azul, se coronará monarca y ratificará su credencial de favorito.
Si los brumosos son capaces de sostener otros dos partidos a pura defensa, que fue lo que hicieron ante el Saprissa, podrían alargar la serie hasta la definición desde el punto de penal y a como está volando Luis Torres, si se llega a ese clímax, podría el Cartaginés amarrar credencial de favorito en ese preciso momento.
¿Qué les parece esta locura táctica?
La ofensiva del Cartaginés es muy limitada; de hecho casi nunca juegan juntos Andrés Lezcano e Iván Pailós, que serían una pareja de peligro. Frente al Saprissa, el suramericano calentó banca y no lo vemos con rol de titular ante los rojiamarilllos. Incluso, varios partidos los jugó el cuadro de la Vieja Metrópoli sin Lezcano ni Pailós, pues fue Hansell Arauz el centro delantero.
De manera que proyectar una final donde el “Sheriff” se apunte a jugar al ataque, conocedor de que el fuerte de su equipo es la retaguardia, suena suicida, a pesar de que el Herediano, lo menos bueno que tiene es su defensa, razonamiento, que en lo personal no me convence.
Defensores como Pablo Salazar, Cristian Montero y José Garro son de lujo; Waylon Francis es de lo mejorcito por el costado izquierdo y la regularidad de Marvin Obando es impresionante. A pesar de que recibe muchos goles, sinceramente no vemos por ninguna parte en dónde radica “la debilidad” de esta retaguardia. La estadística es engañosa.
De manera que todo proyecta a presenciar un Cartaginés muy parecido al de la semifinal y le toca a Marvin Solano buscar y hallar una fórmula, dentro de su poderosa nómina, que permita romper ese muro de piernas concentrado, ordenado, escalonado, y al cien por ciento mentalmente hablando, del equipo azul, que no pudo quebrar el Saprissa.
Eso sí, que nadie ni por asomo se imagine que la final será el juego del gato y el ratón, porque el Cartaginés actual no tiene nada de ratón y si Javier arriesga un poco con sus fichas del medio campo, cuidado y no se convierte su equipo en el gato.

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